Crítica de la película Downfall: The Case Against Boeing (2022)

«Downfall» postula que una mentalidad de accionista primero se introdujo en Boeing a finales de siglo, después de la adquisición de McDonnell Douglas en 1997. Esa fusión puso a los despiadados gerentes de esta última empresa en conflicto con los ingenieros conscientes de la seguridad de la primera, que habían Boeing fundará el diseño de los mejores aviones del mundo. Se enorgullecían de este trabajo y temían que sufriera a medida que los ejecutivos se centraban menos en la fabricación y más en la ingeniería financiera. Sus temores estaban bien fundados, pero las tácticas corporativas de mano dura de los líderes de la empresa les robaron gradualmente a los ingenieros su voz en la empresa. Mientras tanto, los ejecutivos duplicaron las medidas de reducción de costos y cortejaron a los inversionistas del mercado de valores, sacrificando la seguridad en nombre de las ganancias.

Ese enfoque continuó después de que esas tácticas condujeran a una tragedia, ya que Boeing trató de evadir la responsabilidad mientras hacía menos de lo que podía para detener el próximo. La escalofriante apatía de la compañía es enmarcada como un hecho por los cineastas, que saben cómo construir un caso convincente sin perder la calma, pero este es un elemento de «Downfall» que demuestra lo enfermo que se ha vuelto Boeing.

“Downfall” recurre a varias cabezas parlantes para contar esta historia, desde periodistas como Andy Pasztor, exreportero aeroespacial de The Wall Street Journal, hasta políticos como el representante. Peter DeFazio, presidente del Comité de Transporte e Infraestructura de la Cámara de Representantes, quien dirigió una investigación del Congreso sobre los accidentes. Especialmente críticas son las voces de pilotos como el Capitán “Sully” Sullenberger, quien expresa conmoción e ira por la decisión de Boeing de no informar a los pilotos sobre el MCAS.

La película también presenta a entrevistados cuyas historias fueron dejadas de lado durante la cobertura de los accidentes, incluidas familias obligadas a lidiar con agravios insondables y ex empleados de Boeing cuyas experiencias brindan información sobre la cultura tóxica de la compañía.

Destaca Garima Sethi, la viuda del capitán de Lion Air Bhavye Suneja, quien relata con calma no solo la terrible experiencia de descubrir el destino de su esposo, sino también el hedor de la xenofobia que impregnaba los primeros informes sobre el primer accidente del 737. Mientras tanto, Michael Stumo, cuya hija de 24 años, Samya Rose Stumo, murió en el accidente de Ethiopian Airlines, emerge a través de la narrativa de la película como un cruzado agonizante y enérgico por la justicia.

Deja un comentario