Destiny Turns On The Radio (1995) reseña de la película

Si quiere hacer cameos en las películas de amigos, estå bien; pero como actor que interpreta a alguien que no sea él mismo, tiene un futuro limitado. Como sabor del año, debe recibir muchas ofertas de trabajo, y su personalidad le hace decir «sí», pero debería preocuparse por los negocios.

El papel de Tarantino en «Destiny Turns On the Radio» es pequeño, pero su fama es tal que ha atraído mucha atención. Tal vez le gusten sus entradas y salidas: rodeado de rayos, levita como Venus desde la piscina de un motel que emite una brillante luz dorada. (¿La maleta de «Pulp Fiction» estaba llena de sus aguas?) Desempeña un papel clave en la vida del héroe de la película, Julian (Dylan McDermott), un ladrón de bancos fugitivo que regresa al sórdido Marilyn Motel en Las Vegas para encontrarse su ex socio Thoreau (James Legros).

Como su homónimo histórico, Thoreau vive junto a una piscina. Le anuncia a Julian que el botín del robo del banco se ha ido, se lo llevó el mågico Johnny Destiny, quien, después de salir de la piscina, desapareció en una tormenta eléctrica, conduciendo el Plymouth Roadrunner de 1969 de Thoreau. Mås malas noticias: la novia de Julian, Lucille (Nancy Travis) ahora vive con el dueño de un gran casino (James Belushi).

La pelĂ­cula se desarrolla como si la experiencia de vida de sus creadores se limitara a ver pelĂ­culas. Las pelĂ­culas de Tarantino tambiĂ©n, pero tiene talento, o tal vez ha visto mejores pelĂ­culas. «Destiny Turns On the Radio», rĂ©alisĂ© par Jack Baran et Ă©crit par Robert Ramsey et Matthew Stone, avance Ă  un rythme lugubre, n’est ni drĂŽle ni satirique, ne crĂ©e aucun intĂ©rĂȘt pour ses personnages et prend au sĂ©rieux uniquement les parties qu ‘deberĂ­a ser. risas: el personaje de Tarantino, por ejemplo, o la historia de cĂłmo Lucille quedĂł embarazada en un sueño. Es una de esas pelĂ­culas en las que todo el mundo tuvo que pasar mucho tiempo convenciĂ©ndose de que el material funcionarĂ­a si lo veĂ­as de la forma correcta, pero nadie sabĂ­a exactamente cuĂĄl era la forma correcta.

Las escenas iniciales se benefician al menos de una sensaciĂłn de misterio. Al final, la pelĂ­cula estĂĄ sumida en su propia historia y no puede liberarse de los clichĂ©s. ÂżQuĂ© hacer, por ejemplo, con una escena en la que Lucille canta en la sala de estar del casino para que un importante productor de discos (Allen Garfield) pueda hacer una audiciĂłn de su nĂșmero? Ella canta «That Old Black Magic» en todas partes, cada palabra, como un clon de Julie London, luego Garfield se vuelve extasiado y promete ficharla, etc., mientras dos policĂ­as de Las Vegas persiguen a todos mientras actĂșan como actores que hacen de policĂ­as. TambiĂ©n estĂĄ la escena de persecuciĂłn obligatoria y una escena romĂĄntica en un autocine abandonado.

Baran es un productor importante («Barfly», «The Big Easy», «Mujer blanca soltera», «Kiss of Death»). Lo que necesitaba en esta película era que alguien como él le dijera que el guión no estaba terminado, que el estilo no funcionaba, que no existía un punto de vista y que los actores estaban desesperadamente atrapados entre ser serios y ser serios. en la broma. .

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