Que de Series Peliculas Duck $ 1,000,000 CrĂ­tica de pelĂ­cula y resumen de la pelĂ­cula (1971)

Duck $ 1,000,000 CrĂ­tica de pelĂ­cula y resumen de la pelĂ­cula (1971)

La gente de esta pelĂ­cula habita un universo de pequeños bungalows limpios de los años 40 con enrejados de rosas, y hay un vecino malo al lado y algunos adolescentes en la calle que siempre estĂĄn bombeando sus hot rods. Este universo te parece vagamente familiar y te preguntas dĂłnde lo has visto antes. Ciertamente no existe en el continuo espacio-tiempo estadounidense actual, pero tal vez …

Y luego reconoces el universo. La razĂłn por la que tuvo problemas antes fue que nunca antes habĂ­a visto el universo ENTERO, solo su cuarto de lavado. Este es el universo de esas personas dulces y sencillas que viven en los comerciales de televisiĂłn. Quieren decir, pobres almas, y visten pulcramente y mantienen una sonrisa alegre, pero deben haber sido agraviados en el departamento de inteligencia porque lo Ășnico que les importa en esta vida es la blancura de sus blancos. Por la noche, tienen sueños surrealistas en los que sus toallas se vuelven cada vez mĂĄs blancas hasta que toda la lavanderĂ­a se llena de una deslumbrante luz metafĂ­sica, y (ÂĄpor fin!) Sus toallas estĂĄn limpias y sus pecados estĂĄn limpios, perdonados.

La esposa de la familia en la película aparentemente ha sobrevivido a nueve años de matrimonio desde que tuvo un hijo de 8 años, pero su supervivencia debe haber sido una cuestión de suerte ciega. Hace puré de manzana con ajo porque no sabe nada mejor, y trae un huevo de oro al banco cuando su cuenta corriente estå sobregirada. Estar casada con tal mentalidad sería agotador para su marido, se imagina; es un joven científico que enseña a conejos y patos a bajar por la rampa y atravesar el laberinto, presionar el botón derecho y ser recompensado con comida para conejos o patos.

Una vez hubo un registro de Stan Freberg sobre una rata que pasĂł por esta terrible experiencia. En los puentes levadizos. Sube las rampas. Por las puertas. MĂĄs allĂĄ de los callejones sin salida. Por el foso. Subir la escalera. Y finalmente, finalmente … cuando el roedor exhausto llegĂł a su meta y apretĂł el botĂłn derecho, Âżsabes quĂ© saliĂł por la puertecita para que comiera? Una sola bola de chicle de clorofila.

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