El laberinto de mentiras (2015) rese√Īa de la pel√≠cula

Radmann r√°pidamente descubre lo suficiente y, cuando persigue obstinadamente la justicia, nunca se pregunta si podr√≠a haber mordido m√°s de lo que puede masticar. Tampoco la pel√≠cula en s√≠, dirigida por el actor italiano Giulio Ricciarelli, cuya filmograf√≠a se basa principalmente en Alemania. Ricciarelli coescribi√≥ el gui√≥n con Elisabeth Bartel, y aunque el personaje principal de la pel√≠cula es lo que ellos llaman un compuesto, la pel√≠cula se basa en hechos, relacionados con los primeros enjuiciamientos de los criminales de guerra nazis en la propia Alemania. Puede que haya una historia cinematogr√°fica convincente aqu√≠, pero la pel√≠cula de Ricciarelli es demasiado difusa y dispersa y, especialmente en su primera hora, demasiado dependiente de lugares comunes. Radmann, interpretado por el apuesto pero bastante r√≠gido Alexander Fehling, es un personaje ficticio casi demasiado bueno para ser verdad, el tipo que se para en el pasillo en una toma a√©rea mientras el resto de sus colegas caminan hacia sus escritorios y luego se recupera. papelera un documento sobre este ¬ęcaso¬Ľ nazi que ninguno de sus compa√Īeros quer√≠a tocar con un palo de diez pies. Colabora con un fogoso y fogoso periodista alem√°n llamado Gnielka (Andr√© Szymanski) que lo introduce en el mundo de la eurobohemia de posguerra y pre-contracultura, y estas escenas tienen cierto encanto. Pero los cruzados, las v√≠ctimas y los verdugos est√°n todos pintados con el pincel contempor√°neo est√°ndar; los villanos tienen suficiente de la banalidad del mal, los supervivientes tienen la mezcla clich√© de derrotas ca√≠das y espinas r√≠gidas, y as√≠ sucesivamente. Es bastante aburrido, con la ventaja a√Īadida de que el espectador se siente mal por encontrarlo aburrido. Lo que significa, finalmente, que es una traici√≥n a la realidad que est√° tratando de retratar, y que ser√≠a mejor volver a ver a ¬ęShoah¬Ľ.

Radmann se obsesiona con rastrear a un habitante de Auschwitz particularmente atroz, el Dr. Josef Mengele. Si no sabes c√≥mo fue esta persecuci√≥n, bueno, no voy a ¬ęestropearla¬Ľ por ti … pero entonces deber√≠as estar avergonzado de ti mismo. Mientras Radmann emprende su propia tangente, su jefe, el fiscal general Bauer (Gert Voss), intenta concentrarse en su propia agenda.

A medida que avanza la pel√≠cula, surgen temas de la historia que son m√°s activamente interesantes, aunque no se exploran con ning√ļn arte en particular. Cuanto m√°s excava Radmann, m√°s nazis encuentra. Continuando con una l√≠nea ampliada en la controvertida historia de ¬ęHitler’s Willing Executioners¬Ľ, Radmann descubre que nadie es inocente, ni siquiera aquellos a los que alguna vez admir√≥ m√°s. Le resulta dif√≠cil de manejar. Hay un drama psicol√≥gico potencialmente abrasador en este tipo de cosas, y aunque Ricciarelli usa el material para subrayar una lecci√≥n objetiva sobre cu√°l deber√≠a ser la verdadera naturaleza de la investigaci√≥n y la justicia, no obtiene ninguna ventaja art√≠stica. Material significativo. Entonces, la pel√≠cula termina siendo, por decirlo suavemente, un poco intelectualmente satisfactoria mientras que es completamente emocionalmente plana. En una nota interesante, un oficial del ej√©rcito de los EE. UU. Que supervisa los archivos de la guerra y de mala gana (al principio) ayuda a Radmann con su investigaci√≥n, es interpretado por un tal Tim Williams, a quien los espectadores estadounidenses pueden reconocer como el tipo algo travieso en los anuncios de viajes. Sitio de descuentos de Trivago. Es sarc√°stico, pero no da mucho miedo aqu√≠ y habla un alem√°n excelente, por lo que vale.
.

Etiquetas: ,

Deja un comentario