Que de Series Peliculas El prisionero espa√Īol (1998) rese√Īa de la pel√≠cula

El prisionero espa√Īol (1998) rese√Īa de la pel√≠cula

La pel√≠cula no se desarrolla en Espa√Īa y no tiene prisioneros. El t√≠tulo se refiere a un juego de ladrones cl√°sico. A Mamet, cuyo juego favorito es el p√≥quer, le encantan las pel√≠culas en las que los personajes negocian una mara√Īa de mentiras. ‚ÄúThe Spanish Prisoner‚ÄĚ es como Alfred Hitchcock en la forma en que todo se desarrolla a la vista, en playas soleadas y en habitaciones bien iluminadas, con personas seductoras que sonr√≠en tirando de la alfombra debajo del h√©roe y revelando el abismo.

El h√©roe es Joe Ross (Campbell Scott), quien invent√≥ un proceso que le har√° ganar tanto dinero a su negocio que cuando escribe la figura en una pizarra ni siquiera la vemos, solo los ojos brillantes de los ejecutivos que miran eso. (¬ęEl Proceso¬Ľ, dice. Pausa. ¬ęY por medio del Proceso, controlar el mercado mundial¬Ľ. Las palabras que faltan se reemplazan con codicia). Trabaja para el Sr. Klein (Ben Gazzara), quien ha convocado una reuni√≥n en el Caribe para discutir el proceso. George, un abogado corporativo interpretado por Ricky Jay, un mago profesional y experto en curanderos, amigo y colaborador de Mamet tambi√©n est√° presente. Y est√° Susan (Rebecca Pidgeon, la esposa de Mamet), cuyo coraz√≥n late por Joe Ross, y quien es muy inteligente y le gusta demostrarlo diciendo cosas inteligentes que terminan con una nota triunfal, como si estuviera esperando una estrella de oro en su boleta. (‚ÄúSoy un solucionador de problemas y tengo un coraz√≥n de oro‚ÄĚ). En la isla caribe√Īa llega un hombre llamado Jimmy Dell (Steve Martin), que puede haber llegado o no en un hidroavi√≥n. Vemos c√≥mo Mamet crea incertidumbre: Joe cree que el hombre lleg√≥ en hidroavi√≥n, pero Susan cree que no, y aporta pruebas fotogr√°ficas (que hasta donde podemos ver no prueba nada), y al final da igual si llega en hidroavi√≥n. o no, todo el episodio solo sirve para introducir la idea de que Jimmy Dell puede no ser lo que parece.

Parece ser un neoyorquino rico y amistoso, que intenta encubrir una aventura con la esposa de un socio. Dice que tiene una hermana en Nueva York y le da a Joe un libro para que se lo entregue (¬ę¬ŅPuedo pedirte un favor?¬Ľ). Joe ha aceptado as√≠ un paquete envuelto de un extra√Īo que planea tomar en un avi√≥n; ves c√≥mo nuestras mentes comienzan a trabajar, detectando tramas por todas partes. Pero en este punto, el resumen de la trama debe llegar a su fin, antes de que comiencen las sorpresas. cuando hay suficientes millones de d√≥lares en juego, pocos escapan a la tentaci√≥n.

‚ÄúThe Spanish Prisoner‚ÄĚ es delicioso en la forma en que un gran manipulador de cartas es delicioso. Se sube las mangas por encima de los codos para mostrar que no tiene cartas boca abajo y luego las saca de cero. Tiene la estructura enterrada de una tarjeta del discurso del manipulador, en la que se cuenta una ¬ęhistoria¬Ľ en las tarjetas, y se les dan personalidades y patrones, incluso si son solo tarjetas. Nuestra atenci√≥n est√° mal dirigida: somos humanos e invertimos nuestro inter√©s en las motivaciones humanas atribuidas a las tarjetas, y nos olvidamos de mirar de cerca para ver hacia d√≥nde se dirigen y c√≥mo se procesan. Lo mismo ocurre con los personajes de ¬ęEl prisionero espa√Īol¬Ľ. Todos tienen motivos: romance, codicia, orgullo, amistad, curiosidad, y todos estos motivos son invenciones y errores de gesti√≥n; el mago termina el juego y el bromista gana.

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