Que de Series Peliculas Glengarry Glen Ross (1992) reseña de la película

Glengarry Glen Ross (1992) reseña de la película

Hora tras hora, hacen llamadas para vender bienes raĂ­ces que nadie quiere comprar. No ganan dinero. Es peor que eso.

EstĂĄn a punto de perder sus trabajos. El famoso del centro Blake (Alec Baldwin) llega para darles un discurso de tiza y una advertencia. Hay una nueva competencia de ventas. El primer premio es un Cadillac.

Segundo premio, un juego de cuchillos para carne. El tercer premio es que te despidan: «¥Golpea los ladrillos, amigo mĂ­o, y golpĂ©alo, porque te vas a salir!» La pelĂ­cula estĂĄ basada en una obra de teatro de David Mamet, quien una vez trabajĂł brevemente en una sala de calderas de este tipo. Conoce la forma de hablar de estas personas y convierte su jerga en una versiĂłn de su propio lenguaje personal, en el que las obscenidades rutinarias y la desesperaciĂłn del habla cotidiana se transcriben en mĂșsica triste. Su lucha adquiere una especie de nobleza.

Mira a Shelley (la Måquina) Levene, por ejemplo. Interpretado por Jack Lemmon, una vez fue un vendedor exitoso, ganando la competencia de oficinas mes tras mes. Ahora no hace ninguna venta y su esposa estå en el hospital, y es desgarrador escuchar sus mentiras sobre lo mal que se sentiría si no compartiera esta «maravillosa oportunidad». Lemmon tiene una escena en esta película que representa el mejor trabajo que ha hecho. Estå haciendo una visita a la casa de un hombre que no quiere comprar bienes raíces. El hombre lo sabe, nosotros lo sabemos, Lemmon lo sabe, pero Lemmon sigue intentåndolo, sin darse cuenta de la creciente impaciencia del hombre por sacarlo de su casa. Hay una delgada línea en esta escena entre el engaño y el colapso, entre la falsa alegría de Lemmon y la posibilidad de que pueda colapsar sobre la alfombra del hombre, perdiendo toda esperanza.

Los otros vendedores se reĂșnen en un elenco completo que ha ensayado el diĂĄlogo de Mamet durante semanas, conociendo la mĂșsica de las palabras mientras trabaja en los personajes. Kevin Spacey es el gerente de la oficina, sin pestañear y frĂ­o, que sigue las reglas. Los vendedores son interpretados por Al Pacino, Ed Harris, Alan Arkin y Lemmon. Todos se encuentran en diferentes etapas de averĂ­a. Hay un dĂșo entre Harris y Arkin, que es una de las mejores cosas que ha escrito Mamet. Especulan sobre las casi legendarias «buenas pistas» que Spacey habrĂ­a encerrado en su oficina. ÂżQuĂ© pasa si alguien irrumpiĂł en la oficina y robĂł las pistas? Harris y Arkin lo discuten, ninguno de los dos dice en voz alta lo que piensa.

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