Que de Series Peliculas Home of the Brave (1986) reseña de la película

Home of the Brave (1986) reseña de la película

«Home of the Brave» es un documental de 90 minutos basado en una de sus actuaciones. Gran parte de ella le resultará familiar a cualquiera que la haya visto en persona durante el último año, pero la película tiene una sensación algo diferente a sus presentaciones en vivo. Como telón de fondo de su música, Anderson usa una gran pantalla de retroproyección que a veces transmite mensajes que consisten en instantáneas tecnológicas y, a veces, usa bucles de película para mostrar las mismas imágenes una y otra vez.

Las imágenes tienen una calidad hipnótica. Ovejas toscamente dibujadas saltan por encima de una cerca una y otra vez, o los barcos pasan por un puente oxidado, o, mientras habla del esperma, vemos pequeños renacuajos nadando seriamente corriente arriba, uno de ellos saliendo de vez en cuando para dar una vuelta: el círculo. Las imágenes son deliberadamente toscas y hechas a máquina. Los bucles de la película son tan cortos que se dan a conocer. Podemos ver que las mismas imágenes se reciclan en un círculo, y la sensación es algo conmovedora: todo ese esperma, todo ese esfuerzo, todo para nada.

Frente a estas imágenes, actúa la Laurie Anderson Band. Con su cabello corto y puntiagudo y su gracia atlética, Anderson a veces parece más una artesana que una cantante. Ella evoluciona en una especie de coreografía de robot y le gusta parecer impasible. Toma el micrófono en la mano y deambula por el escenario, recitando parábolas y extraños fragmentos de información. A ella le gustan frases como «Esto acaba de …», como si estuviera en la oficina de World’s Death Anchor. Utiliza extraños efectos de luz para crear momentos mágicos.

Fue una de las primeras en utilizar sintetizadores de voz, que bajan el tono de su voz manteniendo la misma velocidad de habla. El efecto es, en cierto modo, hermano mayor; parece oficial, una voz hecha de una máquina, hablando de palabras como objetos. Detrás de ella, los ritmos son seductores, declaraciones repetidas hasta que nos sacuden en su estado de ánimo.

Hay momentos en los que Anderson casi parece una artista anti-performance, momentos en los que corta una canción o interrumpe una progresión justo cuando amenaza con convertirse en melodía y entretenimiento. Pero el efecto no es seco y antiséptico, como es el caso de algunas músicas ultramodernas. Cada canción tiene alma de espíritu y un toque de rebeldía.

Deja un comentario

Related Post