Let the Good Times Roll (1973) rese√Īa de la pel√≠cula

Sullivan, quien hab√≠a elogiado su premio a los hermanos Dorsey pero todav√≠a estaba un poco inseguro de lo que desat√≥, prometi√≥ p√ļblicamente que la c√°mara no se desviar√≠a del cintur√≥n de Presley en futuras apariciones de Elvis. Pero las legendarias caderas pivotantes no ten√≠an la culpa; era m√ļsica.

Esa misma m√ļsica (el sonido de hard rock de, digamos, desde alrededor de 1955 hasta 1961, cuando los Beach Boys y el boom de la m√ļsica folk comenzaron a endulzar las cosas y el rock psicod√©lico estaba en un futuro inconcebible) no perdi√≥ fuerza con el pasaje. de tiempo. No sientes nostalgia de escuchar a Buddy Holly cantar ¬ęPeggy Sue¬Ľ, porque la m√ļsica no parece pertenecer a un verano de 13 a√Īos; √©l existe ahora, como entonces, y solo nosotros hemos envejecido.

‚ÄúLet the Good Times Roll‚ÄĚ es una pel√≠cula que parece estar inspirada en algunos de estos pensamientos. Se film√≥ en locaciones durante una serie de conciertos de Rock and Roll Revival, y principalmente nos ofrece m√ļsica de finales de la d√©cada de 1950, interpretada 15 a√Īos despu√©s por los mismos artistas. Pero eso no es condescendiente. Esta no es una pel√≠cula que encuentre algo sobre Chuck Berry cantando ¬ęJohnny B. Goode¬Ľ. Entiende que si la canci√≥n y el cantante eran buenos, ambos todav√≠a lo son. Pero aunque Chuck Berry sigue siendo una de las grandes dinamos de conciertos, la pel√≠cula es despiadada con respecto a la poca asistencia. ‚ÄúRock Around the Clock‚ÄĚ de Bill Haley fue un evento revolucionario a mediados de la d√©cada de 1950, pero Bill Haley en 1973 ahora lo canta como si fuera uno de esos inteligentes robots que la organizaci√≥n de Disney construy√≥ para emular a Abraham Lincoln. No hay m√°s chispa; Haley y sus cometas, habiendo interpretado la canci√≥n quiz√°s 20.000 veces ya, se hicieron all√≠.

No sucedi√≥ con Berry, tal vez porque nunca fue realmente la canci√≥n, de todos modos, sino la conexi√≥n que ten√≠a con la audiencia. Las palabras para algo como ¬ęCharlie Brown¬Ľ est√°n irremediablemente anticuadas ahora, y un espectador objetivo podr√≠a incluso encontrar algo rid√≠culo en un hombre de la edad de Berry cant√°ndolas. Pero, ¬Ņqui√©n puede ser objetivo? Y las palabras no son lo que escuchamos de todos modos; escuchamos el mal en la voz de Chuck Berry.

El mensaje enterrado en muchas de las canciones de Berry es que, si quieres, puedes salirte con la tuya con un mont√≥n de cosas. Y diviertete haciendolo. Su mente es puramente an√°rquica y se ve (especialmente en primeros planos) como un hombre para quien el puritanismo estadounidense fue creado como contrapunto. La pel√≠cula es buena cuando nos ofrece grandes artistas de rock como Berry, Little Richard, Fats Domino y los Coasters (pero ¬Ņpor qu√© darnos los Coasters y luego no dejarlos cantar ¬ęSearchin ‘¬Ľ?). Pero tambi√©n es interesante cuando nos presenta a Chubby Checker y Bill Haley, porque entonces podemos comenzar a comprender lo buenas que son realmente otras personas. Pobre Chubby Checker, la invenci√≥n de un momento; recordamos el Peppermint Lounge y las fotos de los peri√≥dicos de Jackie Kennedy haciendo el Twist con Leonard Bernstein, pero cuando lo volvemos a ver entendemos por qu√© la era de la menta fue tan corta. No puede cantar. Haley tampoco puede salir del pasado y conectarse hoy. Es un viejo de oro en liquidaci√≥n. Los productores tambi√©n pusieron muchas im√°genes, algunas buenas y el resto simplemente relleno, de fen√≥menos de la d√©cada de 1950 como 3D, Bomb Shelters, The Edsel, Marilyn Monroe, Nixon Checkers Speech y The Hoops. Es divertido hasta cierto punto (y el metraje original de su concierto de rock de la d√©cada de 1950 contrasta bien con las actuaciones del renacimiento), pero la pel√≠cula realmente existe a trav√©s de su m√ļsica, y no hay forma de verla y no estar de acuerdo con Sha-Na-Na en eso, s√≠. , el rock and roll lleg√≥ para quedarse.

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