Mississippi Ghosts (1996) rese√Īa de la pel√≠cula

Todo esto se recuerda v√≠vidamente en ¬ęGhosts of Mississippi¬Ľ de Rob Reiner, que narra c√≥mo un fiscal blanco llamado Bobby DeLaughterre abri√≥ el caso en 1989 y finalmente gan√≥ una condena contra De LaBeckwith, quien hab√≠a pasado los a√Īos intermedios alardeando casi abiertamente de la situaci√≥n. asesinato. Finalmente se ha hecho justicia, para alivio (y asombro) de MyrlieEvers, la viuda de Medgar, que ha buscado durante todo este tiempo llevar al asesino de su marido a la sala de un tribunal.

Es una historia conmovedora, pero no es particularmente convincente en ¬ęGhosts of Mississippi¬Ľ, que se desarrolla como un docudrama de televisi√≥n y no genera la intensidad emocional de pel√≠culas similares como ¬ęMississippi Burning¬Ľ y ¬ęA Time To. Kill¬Ľ. Quiz√°s se est√© enfocando en los personajes equivocados. La pel√≠cula se ve a trav√©s de los ojos de DeLaughter (Alec Baldwin), quien hace bien su trabajo y corre cierto riesgo, pero su historia es m√°s un procedimiento legal que un drama humano. El centro emocional de la pel√≠cula probablemente deber√≠a ser Myrlie Evers (Whoopi Goldberg), quien acun√≥ a su esposo ensangrentado cuando muri√≥ esa noche, con sus hijos llorando y asustados a su alrededor. Pero el papel est√° tan garantizado que Myrlie nunca emerge realmente excepto como un emblema, y ‚Äč‚ÄčGoldberg la interpreta como la invitada de honor en un banquete de testimonios. No hay jugo.

En parte es culpa de Goldberg (no es una de sus mejores actuaciones), pero sobre todo es culpa de los cineastas, que ven su material a trav√©s de ojos blancos y utilizan el personaje de Myrlie como una conciencia conveniente. La mayor√≠a de las escenas entre DeLaughter y la Sra. Evers tienen lugar en el tel√©fono, donde el abogado blanco informa que est√° haciendo todo lo posible, y la viuda dice ¬ęuh – huh¬Ľ, y lo duda. No ayuda que parezca faltar una pieza de evidencia crucial, la transcripci√≥n certificada por el tribunal del juicio original, y DeLaughter est√° estancada durante meses antes de que la Sra. Evers revele tard√≠amente que la tiene. (Ella dice que no lo comparti√≥ con nadie, ¬Ņno hab√≠a o√≠do hablar de Kinko?).

El personaje m√°s convincente de la pel√≠cula es De La Beckwith, el viejo racista, que es transformado por este espl√©ndido actor James Woods en un hombre vil y da√Īado. Woods quiebra. De La Beckwith tiene un odio tortuoso e inquieto; ser racista es una fuente de gran entretenimiento para √©l, y expresa sus ideas con alegr√≠a. Odiamos al personaje de principio a fin, pero reaccionamos ante √©l; Los otros personajes de la pel√≠cula son m√°s emblemas que personas.

Aqu√≠ hay un problema subyacente. Esta pel√≠cula, como muchas otras, trata sobre la redenci√≥n de los blancos. Como se√Īala Godfrey Chesire en su rese√Īa en Variety, ‚ÄúCuando las generaciones futuras busquen en las pel√≠culas de esta √©poca un relato de las luchas por la justicia racial en Estados Unidos, aprender√°n la sorprendente lecci√≥n de que tales batallas fueron peleadas y ganadas por los blancos. con una mand√≠bula cuadrada. Tal vez Hollywood piense que las historias racistas funcionan mejor en la taquilla con estrellas blancas a la cabeza. No es suficiente que los sure√Īos blancos hayan practicado la segregaci√≥n y el racismo durante d√©cadas; ahora pueden desempe√Īar los papeles heroicos de su desmantelamiento. Pel√≠culas como esta subrayan la escasez de funciona como ¬ęOnce Upon a Time¬Ľ de Tim Reid. When We Were Colored ¬ę, que retrata a una comunidad negra sure√Īa autosuficiente que ten√≠a su propio valor y realidad fuera de la sociedad blanca.

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