Que de Series Peliculas New York Stories (1989) reseña de la película

New York Stories (1989) reseña de la película

De las tres pelĂ­culas, la Ășnica realmente exitosa es «Lecciones de vida», la historia de Scorsese sobre un pintor de mediana edad y su joven novia descontenta. La Coppola, una versiĂłn actualizada de la historia de Eloise, la niña que vivĂ­a en el Hotel Plaza, es sorprendentemente delgada y difusa. Y Allen, un hombre de 50 años todavĂ­a dominado por su madre, comienza bien pero luego toma un giro equivocado a la mitad.

Aunque la película de Scorsese comienza antes de que se identifique al director, no hay un momento de duda de quién es. Su caråcter inquieto se evidencia desde los primeros disparos. La cåmara de Néstor Almendros se mueve casi incesantemente a lo largo de la película, y la mayoría de los cortes estån en movimiento, por lo que rara vez tenemos la sensación de que hay algo fijo y contenido en el alma de su héroe.

Este es un hombre llamado Lionel Dobie (Nick Nolte), un pintor alto y peludo que trabaja en un loft, yendo y viniendo frente a su lienzo como un boxeador, pintando muy rock’n’roll. Utiliza la tapa de un bote de basura como palacio, y hay una escena voluptuosa en la que la cĂĄmara sigue su pincel de un lado a otro de la pintura al lienzo.

Dobie vive con una mujer de 22 años (Rosanna Arquette), cuyo dormitorio estå encaramado en un balcón bajo el techo. Ella quiere dejarlo y, en las largas horas de la noche, a veces él mira hacia la ventana de su dormitorio como un Romeo medieval que ha perdido a su Julieta.

Dobie es verbalmente inteligente pero emocionalmente inseguro. En sus intentos por quedarse con la mujer, la adula, hace promesas de reforma, explica que puede ayudarla en su carrera, dice que la necesita. Tiene sus propios lienzos en el estudio (figuras esquelĂ©ticas anĂ©micas, desenfocadas contra fondos embarrados) y quiere saber si alguna vez serĂĄ buena. Pero el Ășnico compromiso que Dobie no se atreve a hacer es mentir sobre la calidad de una pintura.

La película evoluciona fåcilmente en el mundo artístico neoyorquino de comerciantes y aperturas, ver y ser visto. La niña estå enamorada de un joven «artista de performance» y Dobie la lleva a su programa, que consiste en una mala comedia de pie y focos destellantes en una estación de metro abandonada. El gesto de Dobie tiene la intención de demostrar que la comprende, pero de hecho desprecia al artista («cantas, bailas, tocas, ¿qué es el arte escénico?»). Y la niña, insegura de lo que quiere pero segura de que debe escapar de su posesividad sofocante, se aleja.

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