No envejecerán (2018) reseña de la película

«They Won’t Get Old» comienza con imágenes en blanco y negro de soldados preparándose para la batalla, un inquietante cuadrado de 4: 3 detenido, pequeño en el centro del encuadre, mientras los hombres marchan hacia lo que probablemente fue la mayoría de sus muertes. . «Di toda mi juventud para hacer un trabajo», confiesa la primera voz fantasma. La película está llena de voces, acreditadas al final, que hablan sobre rostros cuyas identidades nunca conoceremos. El anonimato es parte del tema. Los gobiernos responsables de orquestar el conflicto los vieron como piezas de ajedrez. «Fue como un gran partido», dijo otra voz un momento después. De hecho, así es como lo vieron el káiser Wilhelm, su primo el zar Nicolás II, el presidente francés Raymond Poincaré, el primer ministro británico David Lloyd George y el presidente Woodrow Wilson, arrojando hordas de jóvenes a las picadoras de carne en el frente alemán y ganando millones, en el caso de Wilson, jugar poderes de guerra entre sí y mantenerse fuera del conflicto hasta que tenga sentido financiero.

Puede ser fácil perder de vista la magnitud de la Primera Guerra Mundial, por lo que tiene sentido que un neozelandés quiera hacer una película sobre los hombres que lucharon contra ella. La población de Nueva Zelanda era de poco más de un millón de personas y alrededor del diez por ciento de ese número (enfermeras y combatientes de una miríada de orígenes étnicos) fueron a pelear en la guerra. Aproximadamente 17.000 hombres de esta colosal fuerza de combate murieron y otros 41.000 resultaron heridos. Los muertos tienden a ser más difíciles de ignorar en un lugar más pequeño, y es bastante obvio que las cicatrices del conflicto se han extendido a Jackson y Walsh.

El ímpetu del proyecto fue tanto el aniversario del armisticio que puso fin a la guerra como los avances en la manipulación digital de imágenes antiguas. Jackson y Walsh han hecho algo especial al traer todas esas viejas imágenes a una nueva vida, con nuevas grabaciones vocales en bucle para llenar la acción, efectos de sonido en auge para igualar el fuego de cañón y agregar un poco de color. Una vez más, ha traducido algo que se está volviendo viejo en una serie de imágenes e ideas que un público moderno podrá captar. Y si podemos encontrarle sentido a la imagen, con suerte podremos encontrarle sentido al horror que presagia.

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