Que de Series Peliculas Of Time and the City (2009) reseña de la película

Of Time and the City (2009) reseña de la película

La forma en que Davies y el director de fotografĂ­a Tim Pollard ven los edificios e iglesias patrimoniales, sus cĂșpulas y torretas dignas de un imperio, sugiere que Ă©l, como yo, prefiere los edificios que expresan una fantasĂ­a humana, no una idea abstracta. ÂżQuĂ© hace que Hancock sea hermoso y la Trump Tower terrible? No solo la apariencia de peltre brillante y reluciente del Trump, las proporciones animadas de su fachada o sus niveles de estacionamiento transparentes, sino tambiĂ©n la falta de modestia y confianza. Insiste demasiado. Sin embargo, no hay nada modesto en las grandilocuentes estructuras cĂ­vicas de Liverpool, pero su ornamentada desfachatez es de alguna manera conmovedora. No tenĂ­an idea de que eran monumentos del fin de una era.

En esta ciudad, Davies naciĂł en circunstancias humildes, fue moldeado y definido por la iglesia, fue torturado por sus prohibidos sentimientos homosexuales, poco a poco creciĂł hasta rechazar la iglesia y la monarquĂ­a britĂĄnica. Recuerda a un niño que le puso una mano en el hombro «y no querĂ­a que se lo quitara». En su iglesia parroquial del Sagrado CorazĂłn, “recĂ© hasta que me sangraron las rodillas”, pero la liberaciĂłn nunca llegĂł.

Estos recuerdos se entremezclan con los de la ciudad, sugeridos por notables imågenes de archivo recopiladas a lo largo de un siglo: multitudes en las calles y en la playa, fåbricas, astilleros, rostros, cines, retazos de canciones, voces desaparecidas, evocación de una ciudad sintonizada. a la BBC para el Grand National, un caballo y un jinete perdidos que caen en el primer obståculo, el påramo que rodea las nuevas viviendas sociales, niños y perros jugando y sí, los Beatles.

La banda sonora incluye mĂșsica clĂĄsica y melodĂ­as pop, asĂ­ como la voz profunda y rica de Davies, que a veces cita poemas que coinciden con las imĂĄgenes. La pelĂ­cula te invita a soñar. InspirĂł pensamientos sobre la fugacidad de la vida. Me recordĂł mucho a ‘My Winnipeg’ (2008) de Guy Maddin, que combina imĂĄgenes antiguas y nuevas que parecen incluso mĂĄs antiguas al retratar una ciudad que existĂ­a solo en su imaginaciĂłn. Me imagino que los padres del pueblo de ambos lugares estaban asombrados por lo que habĂ­an hecho sus hijos, aunque en Winnipeg habrĂ­an encontrado mucho mĂĄs para divertirlos.

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