Padres e hijos (2018) reseña de la película

Derki nació en Siria y ahora vive en Berlín, pero regresó a su tierra natal haciéndose pasar por un fotógrafo de guerra que simpatiza con la causa yihadista. Durante dos años y medio, Deri vivió con un hombre llamado Abu Osama, líder de Al-Nusra, la rama siria de Al-Qaeda. Derki pasó a formar parte de su familia y conoció a sus hijos, centrándose en sus dos hijos mayores, Osama (13) y Ayman (12). Sí, Osama fue nombrado en honor a Osama bin Laden y Ayman en honor a Ayman al-Zawahiri. Se presenta a Abu Osama explicándole esto a Terki, y cómo estaba tan feliz el 11 de septiembre que oró por un niño para que continuara la lucha amplificada ese día. Osama nació seis años después del día. También tiene un hijo que lleva el nombre de Mohamed Atta.

Y aquí es exactamente donde “Of Fathers and Sons” pudo haber salido mal. Me preocupaba que esto fuera una normalización demasiado estricta de Abu Osama y los de su calaña. La marca documental que busca decir «Mira, ellos también se ponen los pantalones de una pierna a la vez», a menudo dice poco más que esta cosa bastante obvia. Pero Terki evita demasiada moralización o incluso creación, lo que permite que su cámara y su presencia se mezclen con el fondo de la mayoría de las escenas. Este mundo de violencia cíclica se siente genuino y, lo que es peor, común. Llegamos a gustarnos Osama porque es divertido y un poco excéntrico, pero eso no suena tanto a una petición de simpatía como a un argumento para la comunidad. Hay muchos Ousamas allí; acá hay uno.

Y mirar a este Osama no es fácil. Va a un campamento que militariza a los niños, los entrena para ser soldados, pero siempre se le ve inventando problemas matemáticos para sus hermanos. La vida de Abu Osama da un giro inesperado que lo obliga a ser menos soldado de lo que fue antes, y casi se puede sentir una especie de capa que le pasó a su hermano mayor. Ahora es su turno. Y Osama se lo transmitirá a su hijo. Etc. En un momento, Abu Osama dijo: «Esta es una guerra de desgaste, pero no durará para siempre». Yo no le creí.

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