Que de Series Peliculas Postales francesas (1979) reseña de la película

Postales francesas (1979) reseña de la película

«Postales francesas» es un buen ejemplo de la pelĂ­cula de la llegada de la edad. Se trata de un grupo de estudiantes estadounidenses que se reĂșnen en el sutilmente excĂ©ntrico Instituto de Estudios Franceses de ParĂ­s, y que descubren (como todos los jĂłvenes de 20 años han descubierto en ParĂ­s desde tiempos inmemoriales) que ParĂ­s es una ciudad donde el estudio de la sexualidad lo excluye todo. pero las otras disciplinas mĂĄs urgentes.

Este punto se subraya en una de las escenas mås encantadoras de la película, en la que la atrevida instructora principal del Instituto (Marie-France Pisier) se pone un par de jeans ajustados mientras uno de sus jóvenes yanquis (David Marshall Grant) luce estupefacto. Este también es el caso cuando otro estudiante (Miles Chapin) se enamora de la pequeña vendedora de la librería de al lado.

Y se vuelve mås conmovedor cuando otra estudiante (Blanche Baker) se ve reducida por la soledad que envía postales a casa en el barco de sus sueños y recorre museos y cementerios. Hay un sentido, por supuesto, en el que es romåntico pasear por los viejos cementerios europeos bajo la lluvia, viéndote en tercera persona como un espectro poético. Hay otro sentido en el que es infinitamente mejor quedarse en la cama durante estos días, untando los croissants con la miel.

«French Postcards» conoce y recuerda todos estos sentidos, que es lo que la hace tan adorable. Il a Ă©tĂ© produit, Ă©crit et rĂ©alisĂ© par Willard Huyck et Gloria Katz, qui ont Ă©galement Ă©crit «American Graffiti», et il a le mĂȘme souvenir aigu de ces moments spĂ©cifiques oĂč les jeunes soupçonnent qu’ils font certaines choses pour la derniĂšre fois de su vida. AsĂ­ que es agridulce, por supuesto, agridulce, esa calle imprescindible a la que viajas cuando eres adolescente.

Pero tambiĂ©n es gracioso. La pelĂ­cula saca mucho provecho del marido de Pisier (Jean Rochefort, el Ășnico actor francĂ©s que conozco cuyo bigote parece cornudo). Y es sexy. Blanche Baker (que resulta ser la hija de Carol Baker) tiene uno de esos rostros estadounidenses rubios, ingenuos y sonrientes que incluso le dan una pausa temporal a los franceses. Y Marie-France Pisier, con su cabello negro azabache que enmarca su llamativo lĂĄpiz labial rojo, es el tipo de mujer negra gala de cierta edad que te cautiva.

Las «postales francesas» no tienen estrellas y no tienen mucho presupuesto publicitario. Me recuerda a «Breaking Away», otro tesoro: me fui con mucho cariño por él. Mencioné antes que es divertido, sexy, agridulce e inmortaliza el trasero de Pisier. Debo añadir que no recuerdo ni un solo tren saliendo de un puente en toda la película, ni ninguna granada de mano, ni nadie que haya dicho «Una palabra y morirås». Eso por sí solo lo distingue de las aperturas comerciales habituales en noviembre, tradicionalmente el vertedero de Hollywood.

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