Que de Series Peliculas Pumping Iron II: The Women Film review (1985)

Pumping Iron II: The Women Film review (1985)

En documentales como «Pumping Iron II» y la pelĂ­cula de mĂșsica gospel «Say Amen, Somebody», sin embargo, los realizadores informaron primero. Identificaron a los actores principales, aislaron los puntos de conflicto y luego montaron escenas en las que saben mĂĄs o menos lo que es probable que suceda. El diĂĄlogo es espontĂĄneo y ocurren hechos inesperados, pero en el marco de un escenario ambientado.

¿Qué tipo de documental es el mås «real»? Algunos cineastas afirman que la cåmara nunca es invisible y que se presume de pretender que lo es. La palabra «documental» en sí misma es engañosa, dicen. Un término mejor es «película de no ficción». John Grierson, el pionero del documental britånico, proporcionó la mejor definición de lo que realmente sucede cuando describe un documental como «una película en la que el drama es proporcionado por hechos mås que por ficción».

La mĂșsica es «Also Sprach Zarathustra», el tema de «2001: A Space Odyssey». De una escalera oculta en la parte trasera del escenario, emerge una impresionante silueta humana. La retroiluminaciĂłn hace que sea difĂ­cil de discernir: Âżes Arnold Schwarzenegger? Sylvester Stallone? Ni siquiera cerca. Esta es Bev Francis, una levantadora de pesas australiana que es la mujer mĂĄs musculosa del mundo.

La idea de mujeres con mĂșsculos grandes todavĂ­a es un poco extraña. Al pasar tiempo con las estrellas de «Pumping Iron II: The Women» en el Festival de Cine de Cannes de este año, me sorprendieron las reacciones que inspiraron en la gente de la calle, que se detuvo, se dio la vuelta y mirĂł a estas mujeres de hombros enormes y anchos. . bĂ­ceps. Hasta hace poco, las multitudes en Cannes se sentĂ­an tradicionalmente atraĂ­das por mujeres con fisiologĂ­as femeninas exageradas; ahora habĂ­a mujeres en las portadas de las revistas de musculaciĂłn, y los franceses, en general tan cansados, simplemente no sabĂ­an cĂłmo reaccionar.

A primera vista, hay algo inquietante en una mujer con mĂșsculos enormes. No solo es andrĂłgina, una combinaciĂłn de sexos como Audrey Hepburn o Mick Jagger, sino mĂĄs bien un hombre con rostro de mujer. Estamos tan entrenados para equiparar mĂșsculos a los hombres, suavidad y ligereza a las mujeres, que parece que la naturaleza se ha equivocado.

El impulso es descartar a las mujeres musculosas como monstruos, y esa serĂĄ probablemente la primera reacciĂłn del pĂșblico a «Pumping Iron II», un compañero del «Pumping Iron» original que convirtiĂł a Schwarzenegger en una estrella.

Deja un comentario

Related Post