Rese√Īa cinematogr√°fica La ciudad (2000)

Su historia es una de las cuatro que aparecen en ¬ęThe City¬Ľ, una pel√≠cula sencilla, distante y conmovedora desarrollada por Riker durante seis a√Īos de talleres de actuaci√≥n con inmigrantes en la ciudad de Nueva York. Sus personajes provienen de los pa√≠ses de habla hispana del sur, llegaron a Nueva York con esperanza y ahora son explotados como mano de obra barata.

La primera de sus historias, ¬ęBricks¬Ľ, trata sobre jornaleros. Se contratan un cami√≥n a la vez para llevarlos a un lugar de trabajo, donde se les promete $ 50 por d√≠a, solo para descubrir que es una cantidad te√≥rica y que el trabajo es poco sistem√°tico: 15 centavos por cada ladrillo que rompen. limpio del mortero. Un hombre (Ricardo Cuevas) quiere traer a su hijo (Anthony Rivera). ¬ęNo es una guarder√≠a¬Ľ, gru√Īe el capataz. Pero si el hombre tiene que trabajar, ¬Ņdebe el ni√Īo esperar solo en la calle? Hay un accidente en la obra y vemos lo prescindibles que son estos jornaleros.

La segunda historia, titulada ‘Hogar’, es la m√°s agridulce porque sugiere la posibilidad de esperanza, incluso de amor. Llega a la ciudad un joven (Cipriano Garc√≠a) procedente de M√©xico. Da una fiesta y se encuentra bailando con una mujer (Leticia Herrera) que, maravilla de las maravillas, es de su ciudad natal. √Čl le confiesa: ‚ÄúToda mi vida est√° en este bolso que llevo. Ella responde con una gentil formalidad: ¬ęTe invito a mi casa. Tienen la promesa de la felicidad. Y luego, en un final de O. Henry, la mano del hombre se cierra en el aire.

‚ÄúCouturier‚ÄĚ, la √ļltima historia, trata sobre una mujer (Silvia Goiz) que dej√≥ su pueblo y su pa√≠s para ganar dinero y comprar medicinas para un ni√Īo enfermo. Ahora trabaja en una maquiladora donde no se le ha pagado ning√ļn salario durante semanas, y cuando pide su salario, la despiden. Los otros trabajadores escuchan en silencio y miran por el rabillo del ojo. No tienen seguridad laboral y necesitan desesperadamente este trabajo; ¬ŅExpresar√°n su solidaridad con ella? Los neorrealistas italianos Rossellini y DeSica cre√≠an que todos pod√≠an interpretar al menos un papel en una pel√≠cula: √©l mismo. La c√°mara registra sin esfuerzo la autenticidad (lo hace igual de bien para exponer lo falso), y en ¬ęThe City¬Ľ sentimos en los rostros y las voces de los artistas una experiencia compartida de primera mano. Sus historias pueden ser ficticias, pero su conocimiento de ellas es verdadero. La pel√≠cula est√° en blanco y negro, como debe ser; estos contornos del mercado de accesorios perder√≠an mucho poder de color. Riker hace algo interesante con su escritura: nunca cierra una historia. Los finales abiertos son una forma de mostrar que estas vidas contin√ļan de un trastorno a otro, sin finales felices.

Vi esta pel√≠cula durante su primera proyecci√≥n p√ļblica, en el Festival de Cine de Toronto de 1998. Finalmente, se abri√≥ camino por todo el pa√≠s, en lugares como el Centro de Cine de la Escuela del Instituto de Arte de Chicago. Es una pel√≠cula que tendr√≠a un gran poder para los trabajadores hispanohablantes, quienes, por supuesto, probablemente no la encontrar√°n en el Film Center. Eventualmente, en la televisi√≥n, podr√° encontrar una audiencia m√°s amplia. Da caras a los sin rostro y no se olvida f√°cilmente.
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