Rese√Īa cinematogr√°fica Sansho le Bailli (1954)

En esta toma, y ‚Äč‚Äča lo largo de la pel√≠cula, Mizoguchi observa de cerca las reglas de composici√≥n del cine cl√°sico. El movimiento hacia la izquierda sugiere un paso atr√°s en el tiempo, hacia la derecha, hacia el frente. Las diagonales se mueven en la direcci√≥n de su √°ngulo m√°s agudo. El movimiento ascendente es esperanzador, descendente ominoso. A medida que se mueven de la parte superior izquierda a la inferior derecha, se hunden en un futuro sombr√≠o.

Se detienen a pasar la noche, construyen un tosco refugio con las ramas de los √°rboles y encienden un peque√Īo fuego. En la oscuridad, los lobos a√ļllan. Su peque√Īo c√≠rculo dom√©stico a la luz del fuego es un momento de felicidad, aunque incierto, que ya no sentir√°n. Luego, una anciana sacerdotisa los encuentra y les ofrece refugio en su casa vecina. Por la ma√Īana, al descubrir su destino, sugiere que un viaje en barco reducir√° en gran medida la distancia. Conoce a un buen barquero. Al salir de su casa, una figura oscura, furtiva y casi invisible se apresura detr√°s de ellos hacia los arbustos.

La entrega a los barqueros es una traici√≥n. La mujer y el sirviente son capturados por comerciantes del cuerpo, las mujeres se venden para la prostituci√≥n, los ni√Īos en esclavitud bajo Sansho. Dirige un campo de prisioneros de trabajos forzados b√°rbaros, y aqu√≠ es donde los ni√Īos pasar√°n los pr√≥ximos 10 a√Īos. Sansho es un hombre indigno de amor, un tirano y un s√°dico, que est√° rodeado de lacayos serviles, todos menos su hijo.

Los flashbacks nos mostraron algo de la juventud de los ni√Īos capturados bajo su padre, un buen hombre que le dio a su hijo un amuleto que representa a la Diosa de la Misericordia y le ense√Ī√≥ que todos los hombres son creados iguales. Este mismo concepto familiar est√° consagrado en la Constituci√≥n japonesa, impuesta por la ocupaci√≥n estadounidense en 1947 y a√ļn vigente, ni una palabra ha cambiado 60 a√Īos despu√©s. Cuando Mizoguchi hizo su pel√≠cula en 1954, las palabras deben haber estado vivas en su mente, reflejando su obsesi√≥n por los derechos de las mujeres a lo largo de su carrera y sirviendo para condenar el campo de esclavos de Sansho (que refleja los que gobernaron los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial). La historia, se nos cuenta en una nota introductoria, tuvo lugar en ¬ęuna √©poca en que la humanidad a√ļn no hab√≠a despertado como seres humanos¬Ľ. Con esto, Mizoguchi quiz√°s se est√© refiriendo tanto a la historia como a los aspectos de la sociedad totalitaria japonesa tradicional, en la que el papel de todos estaba r√≠gidamente definido y la autoridad flu√≠a de arriba hacia abajo.

A medida que se desarrolla la trama, vemos a Zushio y Anju tratando de escapar, atra√≠dos por una canci√≥n evocadora que les canta un prisionero reciente de su aldea, y que tambi√©n resuena en un grito de p√°jaro: ¬ęZushio, Anju, regresa, yo te necesito.¬Ľ Es la voz fantasmal de su madre. La pel√≠cula incorpora esta invocaci√≥n m√≠stica en un metraje de sorprendente crueldad bajo Sansho, que provoca que los prisioneros se marquen en la frente si intentan escapar. El que no est√° de acuerdo con esta pr√°ctica es el hijo de Sansho, Taro, y es una iron√≠a de la pel√≠cula que cuando Taro abraza la resistencia, Zushio comienza a identificarse con Sansho y se convierte en el hijo sustituto del tirano. Luego tiene una conversi√≥n, en una escena de belleza y emoci√≥n abrumadoras, a medida que la pel√≠cula avanza en su viaje final.

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