Que de Series Peliculas Reseña de la película Blue In The Face (1995)

Reseña de la película Blue In The Face (1995)

Si la pelĂ­cula hubiera continuado en esa lĂ­nea, como trozos de vida a la vuelta de la esquina, tal vez hubiera funcionado mejor. Pero no es el caso. Algunas de las otras escenas se reproducen mĂĄs como tomas de invitados en «Saturday Night Live», y al final de la pelĂ­cula no nos sorprende mucho cuando RuPaul aparece para dirigir a todo el elenco en una canciĂłn y actuar. Roseanne, Madonna y otras luminarias se han quedado dormidas antes, y por cada elemento que funciona (como los preparativos rituales de Jim Jarmusch para fumar su Ășltimo cigarrillo), hay uno que se siente forzado y artificial.

La improvisación no es un regalo de todos los actores. Más personas piensan que pueden hacerlo de lo que realmente pueden. El truco no es ser brillante y divertido en cada momento de un boceto de improvisación, sino parecer relajado, habitar el tiempo del personaje. Mira a Keitel y verás a un actor que sabe esto. Se siente cómodo cuando no pasa nada. No le teme al silencio. Él mira, desconcertado.

Algunos de los otros actores revelan los dones de la improvisaciĂłn: su nivel de energĂ­a estĂĄ ligeramente elevado, como si estuvieran pensando y presionando demasiado. Hay una conciencia de cĂĄmara. En su mayorĂ­a, hay momentos en los que parecen estar tratando de enviar a los otros actores un mensaje telepĂĄtico: dicen una lĂ­nea que pertenece a su personaje, pero con alguna rotaciĂłn o un leve gesto facial que se traduce como «Yo soy. un mensaje que espero que reciba y responda ”. Uno de los actores culpables de esto es Roseanne, en una parodia sobre un esposo que sigue prometiendo llevarla a Las Vegas, pero nunca lo hace. Parece consciente de que estĂĄ frente a la cĂĄmara e improvisando, y probablemente hubiera sido una mejor idea dejarla ser Roseanne, la celebridad, visitando la tienda de puros, ya que el personaje que interpreta parece muy forzado.

Entre las tomas de los invitados, comienza a surgir una especie de historia. El dueño de la tienda (Victor Argo) le revela a Keitel, su gerente, que planea cerrar la tienda de puros y venderla a una cadena de alimentos saludables. Keitel intenta explicar que la tienda es una parte valiosa del vecindario, que la gente la usa para conectarse y mantenerse en contacto, y que cuando se juntan suficientes lugares, un vecindario muere.

Este tema evoca recuerdos de los Brooklyn Dodgers y cómo Brooklyn murió una pequeña muerte cuando se fueron de la ciudad.

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