Rese√Īa de la pel√≠cula Civil War (o, qui√©nes creemos que somos) (2021)

Boynton y su equipo pasan tiempo en varios estados que existieron durante la Guerra Civil, particularmente Massachusetts, Pensilvania, Kentucky, Tennessee y Mississippi, y examinan las actitudes, pr√°cticas y tipos que esperar√≠a ver examinados en una pel√≠cula como esta. Hay recreadores de la Guerra Civil que aman al Sur y descendientes agraviados de la Confederaci√≥n que se sienten atacados cada vez que ven estatuas que glorifican a la Confederaci√≥n derrocada, o escuchan a los historiadores afirmar que los blancos como grupo todav√≠a deben simpat√≠a, y tal vez reparaciones, a los descendientes de esclavos. Hay norte√Īos blancos y negros y liberales que parecen encantados de que el sentimentalismo de los antiguos propietarios de esclavos finalmente se haya vuelto no solo moralmente repugnante en los Estados Unidos, sino tambi√©n socialmente inaceptable. La pel√≠cula tambi√©n tiene el cuidado de se√Īalar que el racismo no era (y no es) solo una cosa del Sur, y se√Īala que despu√©s de la guerra, la supremac√≠a blanca fue lo √ļnico que los estadounidenses blancos en todas partes del mundo terminaron. llevarse bien con el entusiasmo.

Tambi√©n hay un subtema sobre qu√© fue exactamente la Guerra Civil. Para cr√©dito de Boynton, ella no gasta mucha energ√≠a en complacer a las personas que insisten en que la guerra es ¬ęrealmente¬Ľ sobre los derechos del estado. La l√≠nea del famoso historiador es una variaci√≥n de The right do do what ?, y Boynton hace esa pregunta o deja que otros la hagan por ella. Es fascinante ver a los individuos interrogados recaer en vagas lagunas sobre la amplitud excesiva del gobierno federal o los plazos alternativos en los que la esclavitud se ha eliminado de forma voluntaria, como si las √°reas de servidumbre forzada no fueran moralmente peores que las secciones de fumar. en restauraci√≥n en los a√Īos 90. La mitad de un equipo de hombres que atienden un cementerio para los muertos confederados adoptan el punto de vista del ¬ębuen alem√°n¬Ľ, declarando: ‚ÄúHabr√≠a luchado por el sur. No tuvo nada que ver con razones pol√≠ticas. Mi casa estaba siendo invadida ‚ÄĚ. (Su uso de los tiempos verbales es fascinante, es como si estuviera all√≠ durante la guerra).

La pel√≠cula re√ļne tanta empat√≠a como sea posible por los blancos que todav√≠a est√°n enamorados de las fantas√≠as de la vida durante la Confederaci√≥n, especialmente cuando est√°n lidiando con si las personas que no poseen esclavos en este momento, les deben algo a los descendientes de esclavos, o seguir benefici√°ndose econ√≥micamente de lo ocurrido en siglos anteriores. A medida que avanza la pel√≠cula, queda claro que de lo que realmente estamos hablando es de verdad, reconciliaci√≥n y desprogramaci√≥n nacional. Visitas de renombrados historiadores de la Guerra Civil, as√≠ como de acad√©micos especializados en abolici√≥n, liberaci√≥n y estudios afroamericanos, empapan el ambiente √≠ntimo y c√°lido de las sesiones de terapia grupal para sobrevivientes de abuso: finalmente, hay un espacio donde los sobrevivientes pueden hablar sobre lo sucedido ellos, sin que les dijeran que nunca sucedi√≥, que no sucedi√≥ de esa manera, o que no fue tan traum√°tico como pensaban.

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