Reseña de la pelĂ­cula de Pierrepoint: el Ășltimo ahorcado (2007)

Por la naturaleza de su trabajo, un verdugo permanece en el anonimato, y Pierrepoint lo preferĂ­a de esa manera. Su trabajo diario era entregar vĂ­veres para un mayorista de abarrotes, y cuando ocurriĂł una ejecuciĂłn, viajĂł a la prisiĂłn en tren, se quedĂł a pasar la noche y recibiĂł sus gastos y una comida caliente ademĂĄs de sus honorarios de alrededor de $ 8. Pierrepoint fue el tercer miembro de su familia en trabajar como verdugo y se enorgullecĂ­a de su sistema de calcular la longitud exacta de la cuerda que se utilizarĂ­a con cada prisionero condenado. Al medir su altura y peso y estimar los mĂșsculos del cuello por sus ocupaciones, pretendĂ­a matarlos instantĂĄneamente rompiendo la columna entre la segunda y la tercera vĂ©rtebra. AsĂ­ se ahorrĂł la vergĂŒenza de un cliente que aĂșn estaba vivo y estrangulado, o de un muerto con la cabeza arrancada.

La pelĂ­cula de Adrian Shergold sobre la vida de Pierrepoint pinta un retrato de la mediocridad respetable de la clase trabajadora con un secreto en el centro; «Vera Drake» de Mike Leigh (2004) era un retrato similar, aunque mĂĄs matizado, de una ama de casa tranquila que practicaba abortos. Mientras aĂșn estĂĄ en la tienda de abarrotes, Pierrepoint, que ya tiene mĂĄs de 30 años, le propone tĂ­midamente en matrimonio a quizĂĄs la primera chica que salga con Ă©l al cine. Annie (Juliet Stevenson) sigue trabajando en un estanco y tiene una casita acogedora para Ă©l, todas las teteras y los reposapiĂ©s, los perros escoceses de porcelana, las fiestas alrededor de la radio y para la cena, «su favorito – chuleta de cerdo».

La película es inquebrantable con Pierrepoint en el trabajo. Todavía sigue la misma rutina, diseñada como un estudio de tiempo y movimiento para escoltar al preso desde su celda hasta su muerte sin tener tiempo de darse cuenta de lo que estå sucediendo. Esposa al cliente, dice «Sígueme, señor», abre el camino a través del pasillo y deja al prisionero parado en la trampa sin realmente darse cuenta. Se saca una capucha blanca del bolsillo de la chaqueta de Pierrepoint, se coloca en la cabeza del cliente, seguido de la soga y se tira de una palanca. El promedio del padre de Albert fue de 13,5 segundos por carrera. Albert envía uno de cada ocho clientes.

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