Que de Series Peliculas Reseña de la pelĂ­cula El Ășltimo baile de SalomĂ© (1988)

Reseña de la pelĂ­cula El Ășltimo baile de SalomĂ© (1988)

ÂżQuĂ© aprendemos de este enfoque, e incluso de esta pelĂ­cula? No mucho, excepto que Russell es adicto, como siempre, a los excesos de todo excepto el propĂłsito y la estructura. DespuĂ©s de su pelĂ­cula anterior, «Gothic», que recreaba un romance de fin de semana entre Shelley y Byron, Russell demuestra una vez mĂĄs que estĂĄ mĂĄs interesado en los personajes literarios cuando se desabrochan los pantalones. E incluso entonces, no le interesa por quĂ© o cĂłmo continĂșan su vida sexual; como los vapores de sĂĄbanas de escĂĄndalo, solo quiere sorprendernos sin aliento con la noticia de que sus hĂ©roes poseĂ­an y usaban genitales.

Mientras Wilde (Nickolas Grace) yace en su sofå, los intérpretes de «Salome» interpretan su pieza con mucha energía. Su diålogo es mås o menos fiel a lo que escribió Wilde, pero los extraños excesos de la dirección son todos de Russell. La trama cuenta la versión de Wilde de la historia bíblica de la solicitud de Salomé a Herodes de que se le presentara la cabeza de Juan el Bautista en una bandeja de plata. Pero la historia se complica mucho por el uso de Douglas Hodge en un papel de duelo, interpretando tanto a John the Baptist como a «Bosie», Lord Alfred Douglas, el amante de Wilde. Mientras Bosie lucha por mantenerse en el personaje en el escenario, Wilde se acuesta en los brazos de un joven paje del burdel y, a veces, incluso ignora la producción.

Russell es conocido por su disposiciĂłn a involucrar a sus actores en situaciones embarazosas, a toda costa por su dignidad, y en «El Ășltimo baile de Salomé», artistas como Glenda Jackson y Stratford Johns muestran lo buenos que son deportistas. se desintegra en exceso Russelliano. EstĂĄ, por ejemplo, la cuestiĂłn de los tres enanos disfrazados de judĂ­os jasĂ­dicos y enviados al escenario para imitar el comportamiento. Hay dos chicas britĂĄnicas tetonas de «Page Three» paradas en el fondo de casi todas las escenas sin un propĂłsito visible. Y estĂĄ el engaño mediante el cual Imogen Millais-Scott, como Salome, es reemplazada por un bailarĂ­n en una escena para que el personaje pueda revelarse como un travesti.

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