Reseña de la película Fire at Sea y resumen de la película (2016)

Lampedusa es, segĂșn Wikipedia, la isla mĂĄs grande de las Islas Pelagianas en el Mar MediterrĂĄneo. Su proximidad a Libia lo convierte en un punto de aterrizaje relativamente deseable para los refugiados africanos y norteafricanos que huyen de las guerras, los disturbios y el hambre en ese continente. «Relativamente» deseable porque, como muestra la pelĂ­cula con detalles desplegados con paciencia, en realidad hay muy pocos beneficios en ser un refugiado.

Dirigida por Gianfranco Rosi, la pelĂ­cula comienza con un texto que denota algunas cifras: 400.000 migrantes, 15.000 muertos. Es difĂ­cil pensar en nĂșmeros tan grandes como algo mĂĄs que abstracciones. Rosi luego pasa a imĂĄgenes hermosas y pacĂ­ficas. Antenas de radio gigantes giran frente a un cielo espectacular lleno de nubes grises sobre un mar ondulado. Un DJ de radio dice algunas palabras tranquilizadoras. No parece ser un entorno letal.

La pelĂ­cula no utiliza ninguna narraciĂłn; el texto de apertura es lo que el espectador tiene en la mano. MĂĄs bien, Rosi coloca su cĂĄmara en las cuentas que se refieren principalmente a los nativos de la isla. Un mĂ©dico compasivo trata a pacientes que claramente no son locales. Deplora las humillaciones que sufren y su muerte. Un niño junto al mĂ©dico hace tirachinas con ligas mĂ©dicas y las lleva a un campo local para disparar con sus amigos. Pronto hay tomas de helicĂłpteros y un barco. El Ășltimo grupo de migrantes estĂĄ aquĂ­.

«EstĂĄn empapados en diesel», dijo una lancha patrullera costera, examinando a algunas personas que se bajaron de un bote. «Si encendiera un encendedor aquĂ­, toda la habitaciĂłn se elevarĂ­a». Los migrantes desnutridos, que sobre todo se miran los pies cuando conocen a las personas en cuyas manos han puesto su destino, se vuelven locuaces al cabo de un rato. En una celda de detenciĂłn, uno de ellos habla de su viaje aquĂ­ desde Nigeria. «Bebimos nuestra orina para sobrevivir», gimiĂł, orgulloso y miserable. El mĂ©dico continĂșa tratando a estas personas una por una. El niño, Samuele, es diagnosticado con ojo vago y camina con un parche en el ojo. El mar sigue ahĂ­, listo para entregar nuevas expediciones humanas.

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