Rese√Īa de la pel√≠cula Giant Little Ones (2019)

Despu√©s de que Franky se entera del abuso que sufri√≥ Natasha y que le hizo querer evitar el sexo por el momento, responde con comprensi√≥n y amabilidad. Esto conduce a una escena maravillosa entre √©l y el padre de Natasha (Peter Outerbridge), quien le pregunta al ni√Īo sobre el tiempo que pasa con su hija. Estamos esperando que publique el est√°ndar ¬ę¬°Al√©jate de mi hija!¬Ľ despotrica, pero en cambio le informa a Franky con silenciosa urgencia que Natasha ha pasado por mucho y necesita ser tratada con el mayor cuidado. Esto sorprende a Ray, quien est√° sentado al otro lado de la mesa, listo para defender ferozmente a su hijo contra todos los ataques atroces. Es aqu√≠ donde recordamos el inmenso poder que MacLachlan obtiene de la quietud, que utiliz√≥ de manera brillante y con asombro en ¬ęTwin Peaks: The Return¬Ľ. Sin embargo, en ¬ęGiant Little Ones¬Ľ, el actor ofrece una de sus interpretaciones m√°s conmovedoras y tiernas hasta la fecha, como un hombre cuya sexualidad sigue siendo un misterio para su ex esposa (Maria Bello), quien todav√≠a piensa que su esposo acaba de decidir ser gay un d√≠a, y la dej√© por otro hombre.

Cuando Franky finalmente decide visitar a Ray en su casa, despu√©s de tanto distanciamiento autoimpuesto, la conversaci√≥n entre padre e hijo es, en muchos sentidos, el coraz√≥n de la pel√≠cula. La sabidur√≠a ganada con esfuerzo que Ray comparte es tan esclarecedora y curativa como el mon√≥logo de la figura paterna m√°s agridulce de Michael Stuhlbarg en ‘Call Me By Your Name’, que anima a su hijo a prestar atenci√≥n a lo que le atrae, teniendo en cuenta que ¬ęNo importa c√≥mo lo llames¬Ľ. La orgullosa amiga queer de Franky, Mouse (Niamh Wilson), se siente atra√≠da por usar un strap-on debajo de sus jeans, y en la secuencia m√°s divertida de la pel√≠cula, su curiosidad sexual la inspira a cuestionar a su novio desde hace mucho tiempo sobre sus genitales, lo que le da una especie de franqueza. . sino una exploraci√≥n entra√Īable que averg√ľenza a las comedias sexuales de segundo grado.

Admito que me enamoré tanto de la película de Behrman que cuando llegó a una conclusión perfectamente dibujada, volviéndome negro en el momento adecuado, sentí ganas de aplaudir. No es una película que termine con una reunión artificial y asentimientos compartidos y significativos. Reconoce que es posible que algunos lazos desgastados nunca se remenden, al mismo tiempo que logra un nivel más profundo de satisfacción, lo que le permite a su héroe encontrar no solo el perdón a su alcance, sino también la autoaceptación. Imagino que muchos jóvenes sentirán que se les quita un peso tremendo después de ver esta película, ya que el estigma que limita su autoexpresión comienza a disolverse. Qué regalo.

Deja un comentario