Rese√Īa de la pel√≠cula Hablemos de hombres (1976)

La pel√≠cula se hizo a finales de los sesenta, pero parece que se hizo a principios de los sesenta, y no se hizo bien. Es una de esas bromas sexuales epis√≥dicas que los italianos a veces hacen bien y el resto del tiempo lo hacen sin descanso. El mejor de su tipo fue ¬ęAyer, hoy y ma√Īana¬Ľ de Vittorio De Sica, ganador del Oscar en 1964, en el que Sophia Loren aceler√≥ el pulso a una generaci√≥n. Wertmuller comete el error t√°ctico de que dos de sus personajes admiren un p√≥ster de una pel√≠cula de De Sica, lo que inspira nuestros vagos deseos de verlo. Si una pel√≠cula se va a dividir en partes, necesita una estrella con una personalidad fuerte para sostenerla; somos los primeros en aterrizar en una nueva situaci√≥n, y sus posibilidades c√≥micas deben ser inmediatamente evidentes. Este no es el caso de ¬ęHablemos de hombres¬Ľ. La estrella de Wertmuller es Nino Manfredi, que parece una reconstrucci√≥n de Identikit de Marcello Mastroianni y habla como si estuviera leyendo la partitura del fin de semana. Tiene cuatro grandes damas, pero no es un l√≠der. Tres minutos despu√©s del primero de los cuatro bocetos de la Sra. Wertmuller, sabemos que estamos en problemas. Es por la partitura musical. A lo largo de la d√©cada de 1960, los directores europeos cre√≠an que las comedias eran m√°s divertidas con m√ļsica de pared a pared. Y as√≠ tuvimos algunas melod√≠as animadas que drenaron el di√°logo de cualquier tensi√≥n c√≥mica.

La m√ļsica en este caso juega con una inocua crisis matrimonial. Manfredi y su esposa disfrutan de un estilo de vida lujoso que se ve amenazado cuando cae el fondo de sus inversiones. Descubre que su esposa tiene un peque√Īo pasatiempo divertido: robar las joyas de sus amigas, y deciden organizar una fiesta elegante para que ella pueda robar m√°s joyas. Ho, ho. Dos de los otros bocetos tambi√©n son malos. Una se refiere a un esposo que invita a su esposa a ¬ęasesinarlo¬Ľ por sus propias razones perversas. El otro se refiere a los hombres que profesan el desempleo. El mejor sketch, con ecos de ¬ęLa Strada¬Ľ de Fellini, presenta a una pareja de circo jubilada invitada a volver al trabajo: es el lanzador de cuchillos, poco preciso, y le falta una pierna y una oreja, entre otras necesidades, por su maldad. prop√≥sito. Las cuatro parodias presentan a hombres y mujeres en guerra entre s√≠, con pocas esperanzas de una tregua. Ese es el tema del reciente trabajo inspirado de Lina Wertmuller, pero aqu√≠ sigue buscando a tientas.

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