Que de Series Peliculas Rese√Īa de la pel√≠cula Hearts and Minds (1974)

Rese√Īa de la pel√≠cula Hearts and Minds (1974)

¬ęHearts and Minds¬Ľ se film√≥ durante un per√≠odo de un a√Īo a un costo de alrededor de $ 1 mill√≥n, lo que lo convierte en el documental estadounidense m√°s ambicioso desde ¬ęWoodstock¬Ľ en ese momento. Y luego se archiv√≥ durante un a√Īo porque su distribuidor original, Columbia, tem√≠a problemas legales. El resultado ir√≥nico es que se public√≥ ampliamente en 1974, justo cuando toda la experiencia de Vietnam parec√≠a desmoronarse. En ese momento, los desfiles de cascos, los h√©roes que regresaban dando conferencias a los escolares, las promesas televisadas de Johnson y Nixon, la l√≠nea dura de Walt Rostow y las banalidades sorprendentemente racistas del general William Westmoreland no solo parec√≠an tr√°gicas sino tambi√©n pat√©ticas.

El problema es que a la pel√≠cula le cuesta tanto argumentar que no conf√≠a en nosotros para encontrar nuestras propias conexiones. Vemos una escena de entierro llorosa en Vietnam del Norte, por ejemplo, con una viuda tratando de abalanzarse sobre el ata√ļd de su esposo, y luego vemos a Westmoreland explicando sobriamente que los orientales no le dan un gran valor a la vida. En este y otros comentarios sobre lo que √©l llama ¬ęFilosof√≠a Oriental¬Ľ, Westmoreland se muestra no solo como racista y est√ļpido, sino incre√≠blemente ajeno a c√≥mo sonar√°n sus comentarios. Este hombre libr√≥ una guerra durante a√Īos en un pa√≠s que no hab√≠a empezado a comprender.

Y, sin embargo, juntar estas dos piezas de la pel√≠cula, y la edici√≥n en ¬ęHearts and Minds¬Ľ todav√≠a hace conexiones similares, en √ļltima instancia solo socava la efectividad de la pel√≠cula. Es demasiado pesado. Nos golpea el punto de vista, no nos gusta la sensaci√≥n de manipulaci√≥n que tenemos. Sin embargo, aqu√≠ hay escenas de incre√≠ble poder, incluso para una naci√≥n que vio esta guerra en la televisi√≥n todas las noches.

Est√°n las ya famosas fotos de un sospechoso del Viet Cong ejecutado sumariamente y de una ni√Īa que corre gritando en una carretera, con la piel quemada por el napalm. Hay entrevistas con pilotos estadounidenses que hablan enf√°ticamente sobre c√≥mo disfrutan de la ¬ęemoci√≥n, la sensaci√≥n de peligro¬Ľ durante las misiones de bombardeo. Y luego est√° un piloto que en un momento de la verdad dice que nunca pens√≥ en ese entonces lo que estaban haciendo sus bombas all√≠, pero ahora est√° obsesionado con la idea de que sus propias chicas est√©n napalmadas.

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