Reseña de la película Jeen-Yuhs: A Kanye Trilogy (2022)

El alcance selectivamente limitado de la serie se siente mĂĄs en el «acto iii: DESPERTAR», que condensa el resto de la carrera de Kanye despuĂ©s de College Dropout mĂĄs o menos en 95 minutos. Coodie filma a West a fines de la dĂ©cada de 2010, y vuelve a tener un lugar de primera fila en ĂĄlbumes como Jesus is King de 2019, o The Life of Pablo de 2016 en la fiesta de escucha del Madison Square Garden, al tiempo que captura a West en un aislamiento creativo no mucho tiempo. despuĂ©s de su llorosa conferencia de prensa para su campaña presidencial de 2020. Para hacer esto, el documental salta movimientos creativos completos y ĂĄlbumes como Yeezus en un tornado de clips granulados y de corte rĂĄpido sobre su vida en los medios. No se hace ningĂșn punto importante, excepto para recordarnos cuĂĄnto tiempo conocemos a West a la vista del pĂșblico, de su relaciĂłn con Donald Trump, de las muchas formas diferentes en que su salud mental puede conectarse para convertirse en un artista de renombre mundial tan polarizador que anhela los ojos en Ă©l. Y su introspecciĂłn sobre la carrera de un creador de palabras tan franco solo proviene de la voz en off somnolienta de Coodie con anĂ©cdotas borradoras como esta: «Pero supongo que las cosas cambian cuando te vuelves famoso».

“Jeen-Yuhs” es revelador al describir cuĂĄn antiperspicaz puede ser un documental sin tacto narrativo, incluso si su historia se desarrolla durante casi dos dĂ©cadas. Su enfoque hueco subestima una de las lĂ­neas transversales de la ediciĂłn: la amistad que existe entre Coodie y West. Al principio, Coodie le da a un joven West el primer brillo de los reflectores, el poder de ser filmado. Muchos premios e innumerables canciones despuĂ©s, en un momento increĂ­ble que muestra cĂłmo cambian las amistades, un West borracho y ungido por los Grammy sigue confundiendo a Coodie con su colaborador Chike mientras Coodie lo entrevista en cĂĄmara. Pero la historia tiene poco que decir sobre esta amistad especial, mĂĄs bien demuestra que Coodie aparece cada vez que lo llaman; que el mayor pecado de West es cuando no invita a Coodie. A pesar de todo lo que la cĂĄmara Ă­ntima de Coodie logra filmar, West permanece opaco, especialmente en lo que Coodie significa para Ă©l.

No es frecuente que puedas criticar especĂ­ficamente un documental porque no fue hecho por otra persona, pero, de nuevo, «Jeen-Yuhs» es singular en lo que lo convierte en una decepciĂłn. “Jeen-Yuhs” rompe imprudentemente las reglas no escritas sobre la realizaciĂłn de pelĂ­culas documentales, sobre cĂłmo enmarcar mejor la historia de otra persona, y con el Ășnico propĂłsito de servir a sus creadores. Las partes irrelevantes dentro de «Jeen-Yuhs» se vuelven mĂĄs obvias por la relevancia real y monumental de Kanye West, y la oportunidad perdida para que el material de archivo de Coodie haya luchado duro para sorprender a los espectadores al hablar por sĂ­ mismo.

La primera parte ahora se estĂĄ reproduciendo en Netflix, con un nuevo acto que llega cada semana.

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