Rese√Īa de la pel√≠cula La vida de los dem√°s (2007)

No puede encontrar ninguna evidencia de que Dreyman sea desleal. Ni siquiera en susurros. Ni siquiera en alusiones cautelosas. Ni siquiera durante la conversación sobre la almohada. El hombre cree claramente en la versión del socialismo de Alemania Oriental, y la implicación es que ni siquiera la Stasi puede creerlo. Buscan la disidencia y la subversión porque, en cierto modo, creen que un hombre como Dreyman debería ser culpable de ellos. Quizás ellos mismos no creen en Alemania Oriental, pero simplemente eligieron jugar para el equipo ganador.

Wiesler es un personaje fascinante. Su rostro es una m√°scara, moldeada por su vida para no reflejar ninguna emoci√≥n. A veces, incluso sus ojos no se mueven. Como se desarrolla en la interpretaci√≥n de Muehe de Infinite Subtlety, observa a Dreyman mientras un gato espera un rat√≥n. Y comienza a interiorizar su vida, f√°cil, porque no tiene vida propia, no tiene amante, no tiene pasatiempos, no se distrae de su trabajo √ļnico.

Aunque la película ganó el Oscar a la Mejor Película en Lengua Extranjera en 2006, es posible que no la hayas visto, así que voy a suprimir algunas novedades. Diré que Wiesler toma una decisión, cuando su oficial porcino superior, el ministro del gobierno Bruno Hempf (Thomas Thieme), desarrolla una lujuria por Christa-Maria y le ordena a Wiesler que le atribuya algo, cualquier cosa, a Dreyman. Para que su rival sea eliminado. . Pero no hay nada que reprocharle. Un espía leal debe ser fiel a su profesión, y ahora se le pide a Wiesler que sea falso para demostrar su lealtad.

El caso es que Wiesler no tiene a nadie con quien hablar. Vive en un mundo de tal paranoia que el m√°s m√≠nimo desliz puede ser desastroso. Considere una escena en la cafeter√≠a de la Stasi cuando un joven oficial lanza imprudentemente una broma contra el gobierno; Wiesler se r√≠e y luego pregunta fr√≠amente por el nombre del hombre. Lo mismo le podr√≠a pasar a Wiesler. A medida que atraviesa su crisis, no tiene a nadie en quien confiar y no hay un mon√≥logo interior que nos haga saber sus pensamientos. Solo est√° esa cara vac√≠a y los indicios m√°s peque√Īos de lo que podr√≠a estar pensando. Y luego decisiones instintivas que eligen su camino por √©l.

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