Reseña de la película La vuelta al mundo en 80 días (2022)

En el libro, es el rico y muy preciso inglĂ©s PhilĂ©as Fogg quien hace la apuesta de que puede dar la vuelta al mundo en 80 dĂ­as. Lo acompaña su ayuda de cĂĄmara francĂ©s reciĂ©n contratado, llamado Passepartout (en francĂ©s, la palabra significa «ir a todas partes», relacionada con «pasaporte»). En esta pelĂ­cula, PhilĂ©as (Rob Tinkler) es una rana (suena como si en algĂșn momento se hiciera llamar PhilĂ©as Frog, ja, ja) que es surfista, carterista y estafador. Passepartout (Cory Doran) es un pequeño titĂ­ nerd con anteojos que sueña con ser un explorador del mundo como su hĂ©roe, Juan Rana de LeĂłn. Su madre chillona y sobreprotectora (Shoshana Sperling) lo hace usar su impermeable amarillo incluso cuando no llueve y le recuerda que no debe hacer nada a menos que estĂ© completamente preparado. Y en lo que a ella concierne, ninguna preparaciĂłn es suficiente. Ella le recuerda que se mudaron a un pueblo costero para alejarse de los peligros de la jungla: “AquĂ­ no hay aventuras”.

No, a menos que consideres una aventura ser intimidado por la población local, que resultan ser camarones, y a quienes les gusta hacer apuestas sobre quién puede hacer llorar primero a Passepartout. Esta puede ser la razón por la que Passepartout tiene sueños de ansiedad, como si lo enviaran a una gran aventura sin pantalones.

Philéas llega con una canción de rap contundente a través de su tabla de surf, que se llama «Boardy», porque esta película definitivamente no intenta ser inteligente. Se roba algunos bolsillos, estafa algo de dinero y hace la apuesta con los malvados camarones. Hay otra razón para dejar la ciudad råpidamente. El banco ha sido asaltado y el sheriff local (Heather Bambrick como Fix) cree que Phileas es el culpable.

Pronto, Phileas y Passepartout estån en camino. ¿A dónde, podrías preguntar? Bueno, podrías pensar que una película sobre dar la vuelta al mundo en 80 días tendría algunas paradas coloridas en fascinantes lugares reales, pero en realidad no es así. Nuestros intrépidos viajeros, cuando no estån desarrollando de forma tediosa el respeto por las habilidades de los demås, pasan gran parte de su tiempo en escenarios genéricos: desierto, jungla. Ellos salvan y son salvados por una inteligente y hermosa princesa rana (Katie Griffin) que resulta ser aviadora. Y se encuentran nada menos que con Juan Rana de León (Juan Chioran).

En lugar del ingenio, el encanto y el humor que la historia debería inspirar, la película se conforma con bromas tontas («¥Bésame el hacha!», Grita Passepartout) e insultos mås tontos («¿Cuånto sabe una princesa sobre ciencia y ciencia?»). y los errores no disimulan la falta de vitalidad u originalidad.

Ahora jugando en los cines.

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