Que de Series Peliculas Reseña de la película Sin ti no soy nada (1990)

Reseña de la película Sin ti no soy nada (1990)

Sin embargo, el punto de la pelĂ­cula es que ella se cree hermosa, seductora e irresistible, e insiste en que nosotros sentimos lo mismo. AquĂ­ hay una agresiĂłn desnuda, el resentimiento que suele estar enterrado en el ruido de los actos de salĂłn.

Ella sube al escenario y comienza su extraño espectĂĄculo. No es realmente un acto, sino una fantasĂ­a sobre una serie de actos, en los que ella adopta pelucas, maquillajes y disfraces para demostrar que puede «ser» cualquiera, o que Ă©l no. No hay una persona real allĂ­. Su voz y canciones se entremezclan con apariciones misteriosas de una hermosa mujer negra (Cynthia Bailey), que deambula por la pelĂ­cula y deja un mensaje grosero al final. Esta mujer se explica como el «alter ego» de Bernhard, lo que en realidad no es una explicaciĂłn. Bernhard se une al escenario con cantantes de respaldo, algunos de ellos son travestis, segĂșn los crĂ©ditos de la pelĂ­cula, por lo que tal vez demuestren que cualquiera puede ser cualquier cosa. Los anuncios del club nocturno se hacen en un primer plano extremo, mostrando solo los hermosos labios pintados de una mujer, tal vez a diferencia de la boca menos hermosa de Bernhard.

Bernhard canta. Ella esta de pie. Realiza material autobiogråfico sobre su infancia. Estå enojada, estå triste, nos reta a que la amemos. Y de vez en cuando, da rienda suelta a su ego escénico, diciéndonos las cosas que muchos artistas probablemente aspiran a decir, es decir, son hermosas, son buenas, pueden hacer cualquier cosa, hacer y ser cualquiera.

El pĂșblico observa aburrido y comienza a alejarse, y en respuesta su acto se vuelve mĂĄs insistente, hasta que en un final impactante, se cubre con la bandera estadounidense y luego se la quita para revelarse casi desnuda. Es como si dijera que harĂ­a cualquier cosa para llamar nuestra atenciĂłn. Que ningĂșn secreto es demasiado privado, ninguna revelaciĂłn demasiado vergonzosa.

Es una experiencia difĂ­cil sentarse a ver esta pelĂ­cula. Algunas partes son divertidas, otras se mueven y otras son incĂłmodas y desagradables. No es una buena noche de cine. Mi primera reacciĂłn, francamente, fue que no me estaba divirtiendo. Luego analicĂ© este sentimiento. DespuĂ©s de todo, esta no es una «pelĂ­cula de concierto» que solo quiere entretener. Se trata de pelĂ­culas de conciertos y espectĂĄculos. Se trata de vanidad y narcisismo, artistas y pĂșblico, amor propio y odio a uno mismo. Y puede que sea el Ășnico nĂșmero de salĂłn en la historia que podrĂĄ recordar un mes despuĂ©s.

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