Que de Series Peliculas Reseña de la película The Mandchurian Candidate (2004)

Reseña de la película The Mandchurian Candidate (2004)

Washington interpreta a Marco como un hombre con la cara pĂșblica de un oficial condecorado y las torturas privadas de un hombre embrujado. DespuĂ©s de descubrir un chip debajo de la piel de su hombro, intenta desesperadamente unirse a Shaw para hablar sobre su experiencia. En un momento, Marco salta sobre el compañero de fĂłrmula, le rasga la camisa e intenta morder un chip debajo de la piel. El Servicio Secreto luego viene al rescate, pero Shaw se niega a presentar cargos, dejĂĄndonos preguntĂĄndonos cĂłmo los medios de comunicaciĂłn cubren el notable espectĂĄculo de un veterano condecorado que muerde a un candidato heroico. De cualquier manera, deberĂ­a ser una historia mĂĄs grande.

Schreiber, como Shaw, tiene el papel de Laurence Harvey en el original, y Washington sigue a Frank Sinatra. Meryl Streep tiene la misión de interpretar a la alarmante e incestuosa Sra. Shaw, un papel por el que Angela Lansbury ganó una nominación al Oscar, mientras que esencialmente se robó la película. Streep opta sabiamente por el humor indirecto en lugar de la villanía directa, lo que hace que el personaje sea diferente y, sin embargo, igualmente repugnante. El chisme ha estado murmurando durante meses que su actuación sigue el modelo de la senadora Hillary Clinton, pero no lo sé; Streep mencionó a Peggy Noonan, Condi Rice y Dick Cheney.

Trazar paralelismos como este es arriesgado. La pelĂ­cula de Demme tiene todo tipo de personajes en pantalla que nos tientan a nombrar a sus contrapartes de la vida real, pero no establece ningĂșn paralelismo simple y simplista; en cambio, permite que las referencias furtivas y contemporĂĄneas entren en la pelĂ­cula a travĂ©s de muchos personajes, como cuando un concursante pide «vigilancia compasiva». Otra lĂ­nea en negrita, de la Sra. Shaw: «El asesino aĂșn muere, bebĂ©. Es necesario para la curaciĂłn nacional».

Frank Rich escribe en The New York Times que la película es «mås partidista» que «Fahrenheit 9/11», pero requiere una trama que sea mås simple y mås traducible que la que yo he visto. Demme pone su cuchillo por todos lados, sugiriendo que todo el sistema y ambas partes se han visto comprometidas por el poder corporativo. (Para un paralelismo verdaderamente desinhibido en la interpretación de la película, lea la columna del NY Times del 20 de julio de Paul Krugman «The Arabian Candidate»).

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