Que de Series Peliculas Reseña de película Me, Olga Hepnarova (2017)

Reseña de película Me, Olga Hepnarova (2017)

Hay pocos puntos brillantes en esta vida. De hecho, el Ășnico que se nota es una amistad fugaz con un hombre mayor llamado Miroslav (Martin PechlĂĄt), que parece genuinamente amable incluso si no comienza a salvar a Olga. La mayorĂ­a de las veces, la historia es una crĂłnica regular e ininterrumpida de sus miserias, una que eventualmente puede hacer que los espectadores piensen: «EstĂĄ bien, entendemos el punto, Âżtal vez deberĂ­amos pasar a la fase del crimen y el castigo de la historia?»

Olszanska es una joven actriz muy segura de sí misma, cuya absorción en el papel de Olga la lleva a dominar el arte de las largas miradas que sugieren una infinidad de confusión interior. Pero no es lo mismo que tener un papel escrito interesante en el que habitar. Durante gran parte de la película, usa un bob negro que inevitablemente recuerda a Anna Karina en las películas de Godard de los años 60. La comparación, sin embargo, deja a esta protagonista apareciendo demasiado como un objeto estético de referencia, no lo suficiente como una persona real.

De hecho, todo el estilo de la pelĂ­cula —sus tomas largas, composiciones deliberadas e imĂĄgenes monocromĂĄticas elegantemente sobrias— sugiere que estaba destinada a evocar una serie de clĂĄsicos de la Nueva Ola francesa y de Europa del Este de los años 60 y 70. en tales pelĂ­culas, se modula de manera impresionante. Pero el enfoque deja el conjunto demasiado acadĂ©mico, mĂĄs una pelĂ­cula de tesis lograda que un gran avance en el presente.

Cineastas como Bresson, Fassbinder, los Dardenne y otros, por supuesto, se han enfrentado a heroĂ­nas cargadas de miseria como Olga. Pero el Ă©xito y la importancia de sus pelĂ­culas dependen de la especificidad de la comprensiĂłn del material por parte de los autores, de los diversos significados espirituales, psicolĂłgicos o sociolĂłgicos que encuentran en Ă©l, significados que proporcionan el puente crucial entre el mundo y el mundo. y el espectador individual.

Weinreb y Kazda parecen pensar que la simple crĂłnica de la historia de Olga en un personaje fĂĄctico limitado, parecido a un documental, que toma al pie de la letra las quejas de su declaraciĂłn sobre el acoso y otras crueldades que se le infligen, puede reemplazar una dramatizaciĂłn mĂĄs compleja y profunda. Pero no puede. Tenemos la sensaciĂłn de que la propia Olga podrĂ­a encontrar su pelĂ­cula editada por expertos, pero aĂșn carece de un tono mĂĄs visceral y vanguardista.

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