Rese√Īa y resumen de la pel√≠cula A Dirty Shame (2004)

Tambi√©n aprendemos sobre pasatiempos tan curiosos como pasar por los estantes, martillar y hacer cosquillas. A medida que la pel√≠cula presentaba una adicci√≥n al sexo tras otra, sent√≠ una curiosa corriente fluir a trav√©s de la sala de proyecci√≥n. ¬ŅC√≥mo puedo describirlo? Sin disgusto, sin horror, sin conmoci√≥n, sino m√°s bien un deseo sincero de que Waters hubiera encontrado la manera de hacer su pel√≠cula sin ser tan enciclop√©dico.

La trama, tal como est√°, se centra en Sylvia y otros personajes que entran y salen de la adicci√≥n al sexo cada vez que se golpean la cabeza, lo que hacen con una frecuencia que se acerca a la tasa de mortalidad por adicci√≥n al sexo en ¬ęCrash¬Ľ. No es tan divertido la primera vez, y se vuelve cada vez menos divertido hasta que se convierte en una forma de monoman√≠a.

Creo que el problema es fundamental: Waters espera hacer re√≠r a la gente por qui√©nes son los personajes, no por lo que hacen. Trabaja al nivel de los chistes de pedos preadolescentes, esperando, como dicen los franceses, impresionar a la burgues√≠a. Quiz√°s el problema es que Waters se ha vuelto m√°s burgu√©s que su p√ļblico, lo que se repite que en realidad piensa que es chocante. Tratar genuinamente con un extra√Īo fetiche sexual puede resultar realmente impactante, como lo demuestra ¬ęKissed¬Ľ (1996) con su retrato tranquilo y atento de Molly Parker interpretando el papel de una necr√≥fila.

Tambi√©n puede ser divertido, como demostraron James Spader y Maggie Gyllenhaal en la pel√≠cula ¬ęSecretary¬Ľ (2002). Tracey Ullman es una gran actriz de comedia, pero para hacer que esta pel√≠cula sea divertida habr√≠a requerido no solo una actuaci√≥n, sino una reescritura y un milagro.

Los fetiches no son divertidos ni impactantes solo porque existen. Tienes que hacer más con ellos que dejar que los personajes los celebren felizmente en la pantalla. La debilidad de Waters es esperar risas porque la idea de un momento es divertida. Pero la idea de un momento solo existe para el campo; la película debe convertirla en realidad, en un proceso, en una recompensa. Una ilustración de esto es su persistente creencia de que es divertido por definición tener a Patty Hearst en sus películas. Solo es gracioso cuando le da a la Sra. Hearst, que es una buena deportista, algo divertido que hacer. No lo encontrará en esta película.

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