Reseña y resumen de la película A Small Act (2010)

Es transportada a Kenia, mecida por el coro del pueblo de Mburu, festejada, agradecida, vestida con trajes tradicionales. Ella dice que sus $ 15 eran insignificantes para ella, pero se los quedó porque pensó que incluso un acto pequeño valía la pena.

En la película, vemos la casa de barro en la que Chris creció. Luego seguimos a Kimani, Ruth y Caroline, tres estudiantes kenianos que esperan lograr puntajes altos y continuar su educación. Dependerå de conseguir una de las becas. Sus familias depositan todas sus esperanzas en estos niños.

Uno de ellos dice que extrañaría a su familia en un internado, pero que le gustaría poder estudiar bajo la luz eléctrica. En este pueblo, los estudiantes estudian a la luz de una sola llama de aceite. La mayoría de las familias de Kenia quieren que sus hijos asistan a la escuela secundaria, ya que ven esto como la clave del éxito en la vida. Carecen de dinero, pero recientemente Kenia pudo hacer que la educación primaria fuera gratuita.

Las escuelas que vemos no son fĂ­sicamente impresionantes; en el que se centra la pelĂ­cula es en una estructura de ladrillos muy bĂĄsica sin comodidades y aulas abarrotadas con bancos y escritorios simples. ÂżUn gimnasio? No me hagas reĂ­r.

La educaciĂłn se enfoca en lectura (en inglĂ©s) y matemĂĄticas, con algo de historia y geografĂ­a. Los estudiantes estĂĄn impresionados con su habilidad para estar en la escuela. Sus padres se sacrifican para enviarlos; el trabajo infantil podrĂ­a incrementar los ingresos familiares. Al final de la escuela primaria, toman exĂĄmenes para acceder a la educaciĂłn secundaria si pueden pagarla. La pelĂ­cula muestra algunas de las preguntas del examen. Para mĂ­, parecen difĂ­ciles para los niños de esta edad. Tienen Ă©xito o fracasan; demasiados estudiantes que se gradĂșan de escuelas estadounidenses que son funcionalmente analfabetos.

Se le pregunta a Hilda Back si, dado que nunca tuvo hijos, consideraba que Chris era un hijo. Vemos en la pelĂ­cula que permanecen en estrecho contacto. “Pero tuve hijos”, respondiĂł. «Yo era maestra. TenĂ­a muchos, muchos hijos». Y uno de ellos vivĂ­a en una casa de barro en Kenia.

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