Reseña y resumen de la película Anoche (1999)

La pelĂ­cula, sabiamente, no ofrece ninguna explicaciĂłn para el apocalipsis que se avecina. Todo lo que sabemos es que el mundo terminarĂĄ exactamente a la medianoche y la oscuridad nunca llega. Mientras un suave crepĂșsculo vespertino se cierne sobre la ciudad, las estaciones de radio cuentan las 500 mejores canciones de todos los tiempos, los juerguistas en la plaza del pueblo tratan el evento como la vĂ­spera de Año Nuevo y nos encontramos con un pequeño grupo de personas que intentan afrontar el final con algo de gracia y dignidad.

Una pareja se conoce por casualidad. Sandra (Sandra Oh) estĂĄ varada en una parte remota de la ciudad sin forma de regresar para una Ășltima comida programada con su esposo. Ella le pide a un extraño llamado Patrick (McKellar) que use su telĂ©fono, pero no puede encontrar a su esposo en casa o en su oficina. Y perdiĂł su auto. Ahora estĂĄn sentados en su apartamento, dos desconocidos. Planea pasar esta noche solo. ÂżCuĂĄl es la etiqueta para dos personas en una situaciĂłn como esta? Conocemos a otros personajes. Uno es Craig (Callum Keith Rennie), que tiene una cita con su maestra de secundaria (Genevieve Bujold). Sentimos que siempre se han sentido atraĂ­dos el uno por el otro, pero nunca actuaron segĂșn sus impulsos. Ahora han pasado los años y es el momento de ocuparnos de la asignatura pendiente. Resulta que Patrick conoce a Craig y cree que podrĂ­a prestarle un coche a Sandra. Craig protesta porque sus autos no son solo autos, sino valiosas antigĂŒedades. Como si hiciera una diferencia.

En el centro de un edificio de oficinas, un empleado de la compañía de gas (David Cronenberg) asegura a los clientes que su servicio continuarå hasta el final. En otra parte de la ciudad, una madre organiza una cena de Navidad, ya que la Navidad no se acerca, y les da a sus hijos los juguetes favoritos que salvó de su infancia. Muchos de estos personajes resultan estar conectados de una forma u otra.

QuizĂĄs nada pone mĂĄs a prueba nuestra dignidad que la forma en que nos comportamos cuando sabemos con certeza el momento de nuestra muerte. Este conocimiento tiene que ser lo peor de estar en el corredor de la muerte, peor que la propia horca. Mejor morir de repente o en el olvido. Lo que hace que la vida sea soportable es nuestra creencia personal de que nunca moriremos, o al menos, todavĂ­a no.

A medida que se acerca la Ășltima hora para los personajes de «Last Night», hay algunos momentos apasionantes. Sandra y Patrick, por ejemplo, se encuentran varados juntos, sus planes finales interrumpidos. Ella les ofrece contar las historias de sus vidas. Enumera los detalles biogrĂĄficos habituales. «SerĂĄ mejor que te des prisa», le dijo. «Dime algo que me haga amarte.» Nota: En un programa de entrevistas en Toronto, me pidieron que definiera la diferencia entre las pelĂ­culas estadounidenses y canadienses, y dije que no podĂ­a. Otro invitado fue Wayne Clarkson, ex director del Festival de Cine de Toronto. Dijo que podĂ­a y citĂł esta pelĂ­cula. «Sandra Oh va a entrar en una tienda de comestibles para encontrar una botella de vino para la cena», dijo.

“La tienda ha sido saqueada, pero todavĂ­a encuentra dos botellas en el estante. Las desarma, las evalĂșa, elige una y amablemente deja la otra en el estante. ‘Es una pelĂ­cula canadiense”.

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