Reseña y resumen de la película Birds in Peru (1969)

Cuenta la historia que Gary quería hacer esta película porque estaba muy descontento con las dos películas anteriores hechas con sus libros: «Lady L» y «Roots of Heaven». Eran pésimas, sí. Así que Gary tomó su nuevo «Birds in Peru» y lo hizo él mismo esta vez. Ahora hay tres hedores hechos con su trabajo.

Su historia cuenta con una belleza helada (Miss Seberg) que llega al PerĂș en medio de una gira mundial en busca de plenitud. La acompaña su marido y su chofer, quienes realizan un trĂ­o masoquista. A la mañana siguiente del carnaval, la encontramos en una playa con los cuerpos (algunos muertos, otros vivos) de los amantes que lo intentaron y fracasaron anoche. Ella se aleja en estado de shock. Llega a un burdel junto al mar, lo hace con la señora y uno de sus clientes. AlĂ©jate de nuevo. Conoce a un joven artista sensible. Espera con Ă©l la llegada de su marido y el conductor. Cuando lo hagan, la matarĂĄn. Entonces el conductor tiene instrucciones para matar al marido. TambiĂ©n hay un niño ama de casa involucrado, cuyo trabajo es mirar asustado y correr por el lugar.

Este material podrĂ­a haberse convertido en una pelĂ­cula interesante. Lo que se necesitaba era sentido del ritmo, un diĂĄlogo menos impersonal y un final al juego artĂ­stico. En resumen, habrĂ­a funcionado como una pelĂ­cula pero no funciona como una idea literaria fotografiada.

Gary conserva sus primeros planos durante demasiado tiempo, especialmente en el caso de la señorita Seberg; en lugar de proporcionar un impacto y un ritmo dramåticos, detienen la película. A Gary tampoco le gusta mover demasiado la cåmara; sus ideas de componer una escena son dolorosamente elementales. Las tomas en la playa se fotografían invariablemente colocando a sus actores en un patrón geométrico y soñåndolos hacia adelante.

Por cierto, la fotografía de playa aparentemente estaba destinada a ser surrealista. Tenemos largas vistas de arena estéril, con figuras aquí y allå en el paisaje, viejas måscaras y plumas peruanas y påjaros moribundos clavados en la arena, y rocas extrañas en el horizonte, como si se tratara de una retrospectiva de Salvador Dalí. Pero nada de eso funciona. La película no crece. Los personajes van a la deriva en su vacío. Rara vez tanta pretensión ha generado tanto desperdicio.

Pero hay un gran momento cinematogrĂĄfico, y solo uno. La mujer y el artista estĂĄn solos en la cabaña. Se estĂĄn besando. Luego escuchan un sonido extraño: tap-tap … tap-tap … dos toques rĂĄpidos, silencio, dos toques rĂĄpidos mĂĄs. Ellos miran hacia arriba. Es el conductor, viene a asesinarlos, golpeando con impaciencia el pie.

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