Reseña y resumen de la película Chevalier (2016)

La vanidad masculina, un rasgo tan frecuente que rara vez, si es que alguna vez, se reconoce, obtiene un pincho divertido, aunque en Ășltima instancia no es terriblemente consistente en esta comedia seca de Grecia. «Chevalier» es el tercer largometraje de ficciĂłn de la escritora y directora Athina Rachel Tsangari; su “Attenberg”, una antigua exploraciĂłn de la identidad nacional y la misandria, hizo olas en el circuito de festivales. TambiĂ©n es socia del director de «The Lobster», Yorgos Lanthimos.

Tsangari escribiĂł el guiĂłn de esta imagen con Efthymis Filippou, un colaborador habitual de Lanthimos, pero aunque encontrĂ© «The Lobster» casi insoportablemente sarcĂĄstico y presumido, «Chevalier» estĂĄ jugando sus cartas mĂĄs cerca del chaleco, en cierto sentido. La pelĂ­cula comienza con una toma de hombres en trajes de neopreno que emergen del mar, colapsando horizontalmente del agua como ballenas varadas. Son un grupo acomodado de seis personas en un yate privado, buceando para pescar; su lĂ­der y aparente anfitriĂłn es un anciano delgado (Yiorgos Kendros) llamado sĂłlo «El Doctor» o «Doc» u otros diminutivos. El resto de los becarios son mĂĄs jĂłvenes: varios tonos de mediana edad o se acercan a la mediana edad. Una pareja es hermosa, una pareja es peluda. Al principio, notamos al hombre mĂĄs bajo en el tĂłtem de seis personas (tambiĂ©n hay algunos miembros del personal en el bote, y terminan formando un microcosmos social propio), el Dimitris bajo, rechoncho y barbudo. (Makis Papadimitrou), un debilucho que encajarĂ­a perfectamente con Zach Galifianakis en el improbable caso de que esta pelĂ­cula se rehaga en Hollywood. Con el tiempo, nos concentramos en los otros chicos que no son del todo, como Yorgos, el tipo menschy (interpretado por Panos Koronis, quien, junto con el director Tsangari, tuvo un pequeño papel en «Before Midnight» en Grecia de Richard Linklater en 2013) y Christo (Sakis Rouvas), el tipo de estudiosos. Los muchachos, con la excepciĂłn de Dimitris, a quien no se le permite entrar al agua, comparan los tamaños de sus capturas, y eso estĂĄ bien para el dĂ­a. Por la noche, se aburren y tratan amargamente de encontrar juegos para jugar. Nadie es bueno con las cartas. “No juego Trivial Pursuit”, dice uno de ellos con exagerada altura cuando se sugiere este juego. Finalmente, uno de ellos ofrece un concurso en Todos. Es decir, confeccionarĂĄn una serie de concursos, en masa, y cada uno serĂĄ calificado. Al final de la serie, el ganador recibirĂĄ el Caballero del tĂ­tulo.
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