Rese√Īa y resumen de la pel√≠cula Das Experiment (2002)

¬ęDas Experiment¬Ľ, una nueva pel√≠cula alemana, sugiere que los uniformes y los roles que asignan amplifican las tendencias psicol√≥gicas subyacentes. En el experimento, se recluta a 20 hombres para pasar dos semanas en prisi√≥n. Ocho se transforman en guardias y reciben uniformes cuasi militares. Doce se convierten en prisioneros y visten camisones con n√ļmeros cosidos. Los 20 saben que son solo voluntarios que trabajan por un salario de $ 1,700.

La pel√≠cula est√° basada en una novela, Black Box, de Mario Giordano. La novela probablemente se inspir√≥ en el famoso Experimento de la prisi√≥n de Stanford de 1971, un cl√°sico de los juegos de rol. En el sitio web de este experimento, su director, Philip G. Zimbardo, escribe: ‚ÄúPuede que le sorprenda c√≥mo probamos estas preguntas y lo que encontramos. Nuestra investigaci√≥n planeada de dos semanas sobre la psicolog√≠a de la vida en prisi√≥n tuvo que terminar prematuramente despu√©s de solo seis d√≠as debido a lo que les estaba haciendo la situaci√≥n a los estudiantes que asistieron. En solo unos d√≠as, nuestros guardias se volvieron s√°dicos y nuestros prisioneros se deprimieron y mostraron signos de estr√©s extremo. As√≠ que ah√≠ le di la trama. Algunas rese√Īas de ¬ęDas Experiment¬Ľ cuestionan el hecho de que los guardias se vuelven crueles tan r√°pido, pero la experiencia real lo respalda. Lo fascinante es c√≥mo la mayor√≠a de los miembros de ambos grupos tienden a seguir a los l√≠deres carism√°ticos. Ninguno de los otros guardias es tan s√°dico como Berus (Justus von Dohnanyi) y ninguno de los otros prisioneros es tan rebelde como Tarek Fahd (Mortiz Bleibtreu), quien recuerda: ‚ÄúMi padre sol√≠a decir: ‘No hagas eso’, y lo har√≠a ¬ę. Tal vez los uniformes nos conviertan en manadas, liderados por el mejor perro. Hay algunos extraviados. Un prisionero parece hecho a medida para ser una v√≠ctima, pero otro, un hombre con experiencia militar., se detiene e intenta para analizar la situaci√≥n y dar algunos buenos consejos. Pero est√° m√°s o menos indefenso porque … bueno, los guardias est√°n a cargo. Uno de los guardias tiene dudas sobre lo que est√° pasando. nervio para desafiar a la manada.

Tendr√≠a mucho sentido que los guardias dijeran: ¬ęMira, todos estamos en el mismo barco y todos queremos los $ 1,700 al final de las dos semanas¬Ľ. As√≠ que hag√°moslo f√°cil. Pero en Stanford como en esta pel√≠cula (y en la vida), no es la naturaleza humana. El resultado del experimento se desprende claramente de la configuraci√≥n. Nos sorprender√≠a que los guardias se volvieran humanos.

Lo que me impresion√≥ fue la eficiencia de la pel√≠cula, incluso si el resultado es una conclusi√≥n inevitable. Es un homenaje al director, Oliver Hirschbiegel, y al elenco, quienes fueron elegidos con el mismo tipo de tipograf√≠a que tal vez sucede en la vida. El s√°dico parece mezquino. El rebelde parece un alborotador. El soldado parece competente. La v√≠ctima parece sumisa. Los vemos y los leemos. ¬ŅEs lo mismo en la vida? A mitad de camino, me sorprendi√≥ lo involucrado que estaba, y vi que dej√© de tomar notas en ese momento, dej√© de pensar objetivamente y comenc√© a identificarme. Por supuesto, me identifiqu√© con el alborotador. Pero dame un uniforme y qui√©n sabe qu√© habr√≠a hecho. El hecho de que la pel√≠cula sea alemana inspira reflexiones sobre el Holocausto: la estructura de mando nazi solo necesitaba l√≠deres fuertes en la cima para que Hitler encontrara, como lo llama un libro, verdugos voluntariosos en las filas. ¬ŅPero el s√≠ndrome se limita a la Alemania nazi? Esta pel√≠cula no finge.

Pensando en la Segunda Guerra Mundial, recordamos no solo los uniformes nazis, que eran fetichistas, sino también la genial negligencia del soldado estadounidense promedio, como describió inolvidablemente el gran Bill Mauldin. Sus Willie y Joe sin afeitar, con los cascos torcidos y los cigarrillos colgando de los labios, resintieron la autoridad, pero ganaron la guerra.

La experiencia de la prisión de Stanford se puede encontrar en la web en www.prisonexp.org.
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