Rese√Īa y resumen de la pel√≠cula Dem√≥cratas (2015)

A menudo he recordado esta secuencia mientras ve√≠a el apasionante y exasperante documental ¬ęDem√≥cratas¬Ľ de Camilla Nielsson. Traza el proceso de tres a√Īos en el que la comisi√≥n parlamentaria, COPAC, tuvo la tarea de redactar una constituci√≥n que supuestamente traer√≠a leyes democr√°ticas a la dictadura de su pa√≠s liderada por el presidente Robert Mugabe. Aunque Mugabe se deja en gran parte fuera de la pantalla, hace dos apariciones clave que terminan la foto, y es aqu√≠ donde la representaci√≥n de Nielsson de Zimbabue refleja v√≠vidamente la representaci√≥n de Scorsese del restaurante donde DeVito cena en ‚ÄúGoodfellas‚ÄĚ. Aunque Mugabe se dirige a multitudes de ciudadanos con un comportamiento agradable, casi paternal, se desliza en declaraciones de su propio poder y dominio que provocan risas de apoyo de la audiencia sumisa. No es por nada que Mugabe abandona el podio despu√©s de un discurso al comienzo de la pel√≠cula, antes de bromear: ¬ęOlvid√© tirar la cosa¬Ľ, siendo la ¬ęcosa¬Ľ el proceso de recolecci√≥n que recopilar√° las opiniones. Zimbabuenses se incorporar√°n a la Constituci√≥n. Obviamente, Mugabe tiene poca consideraci√≥n por las opiniones que no sean las suyas.

Un montaje anterior al t√≠tulo repasa brevemente los cr√≠menes que cometi√≥ Mugabe contra su propio pueblo, incluida la limpieza √©tnica que dej√≥ al menos 20.000 muertos entre 1982 y 1985. A la vanguardia de la atenci√≥n de Nielsson est√°n los principales negociadores seleccionados para redactar la Constituci√≥n: Douglas Mwonzora, abogado de derechos humanos del partido de oposici√≥n MDC-T, y Paul Mangwana, abogado e inequ√≠voco ¬ęs√≠ hombre¬Ľ del partido de Mugabe, ZANU-PF. Hay muchas cosas sobre estos hombres que solo se pueden ver a trav√©s de su lenguaje corporal. Mwonzora sigue siendo una figura estoica en todo momento, incluso despu√©s de ser encarcelado durante tres semanas en otro d√©bil intento de intimidaci√≥n del gobierno. Su compostura es serena y serena, mientras sus ojos permanecen fijos en el rayo de libertad que comienza a materializarse en el horizonte. Sin embargo, para Mangwana, este brillo no es m√°s que un espejismo. La risa omnipresente que emerge de su boca sugiere que √©l sabe que la noci√≥n de democracia en Zimbabwe es una farsa. ¬ęEl juego de la pol√≠tica es fingir¬Ľ, admite ante la c√°mara, y luego revela su creencia de que cualquier intento de subvertir el sistema de Mugabe es ¬ęin√ļtil¬Ľ. C√≥mo Nielsson fue capaz de capturar respuestas tan honestas, de un hombre cuya vida depende de su capacidad para enga√Īar, es uno de los misterios persistentes de la pel√≠cula.

Hay una iron√≠a digna de Catch 22 aqu√≠ en la idea de que se supone que las personas deben expresar lo que piensan en un pa√≠s que continuamente les ha ordenado que se callen. Mientras Mwonzora va a varios eventos p√ļblicos e investiga las opiniones de los ciudadanos, los encuentra expresando opiniones id√©nticas a favor de Mugabe (tambi√©n hay matices aqu√≠ de ¬ęEl candidato de Manchuria¬Ľ). Mangwana deja escapar su risa habitual cuando se entera de que una reuni√≥n de zimbabuenses hab√≠a sido precedida por una oraci√≥n que les advirti√≥ que no se opusieran a Mugabe. Cualquier cat√≥lico que haya tenido que soportar una homil√≠a sobre el pecado de votar por un candidato pro-aborto sin duda podr√° identificarse consigo mismo. Sin embargo, la sonrisa de Mangwana se desvanece una vez que los miembros del p√ļblico finalmente comienzan a hablar, defendiendo las pol√≠ticas progresistas que lo hacen enfurru√Īarse en su autom√≥vil, luciendo profundamente miserable. Despu√©s de que se insertara discretamente una cl√°usula en el proyecto de Constituci√≥n, aparentemente por parte de los ¬ęredactores¬Ľ, que descalifica al titular al limitar su liderazgo a diez a√Īos (Mugabe ha sido presidente desde 1987 y fue elegido primer ministro en 1980), el tono de Mangwana cambia por completo. , al borde de la absoluta desesperaci√≥n. De repente, se encuentra en la mira de su propio partido y surgen informes de intentos de asesinato. Si su propia agenda no fuera tan despreciable, ser√≠a francamente agradable.

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