Rese√Īa y resumen de la pel√≠cula Estoy respirando (2013)

Platt fue r√°pidamente diagnosticado con lo que se llama en Gran Breta√Īa, y por lo tanto en este documental, enfermedad de la neurona motora, pero lo que en Estados Unidos se llama ELA o ¬ęenfermedad de Lou Gehrig¬Ľ. Es agresivo e incurable. Desmantela el sistema nervioso, impidiendo gradualmente que el cerebro se comunique con los m√ļsculos del cuerpo.

En el transcurso de los 73 minutos de ¬ęI Breathe¬Ľ, vemos a un joven din√°mico convertirse gradualmente en un cad√°ver. Pero esta no es una pel√≠cula sin esperanza ni alivio c√≥mico. Platt llam√≥ al blog que escribi√≥ sobre ELA ¬ęuna historia de diversi√≥n y risas con un toque de disgusto y devastaci√≥n¬Ľ. Tambi√©n es una descripci√≥n decente de esta pel√≠cula. No es meramente una grabaci√≥n de la muerte de Platt, sino tambi√©n una grabaci√≥n de su vida. Combina videos personales de Platt cuando estaba capacitado con entrevistas con √©l mientras se sienta, cada vez m√°s quieto, en una silla especialmente dise√Īada. Entre ellos se encuentran las lecturas de su blog, que mira con nostalgia su vida y con impaciencia su muerte. Y as√≠ seguimos la historia de Platt a lo largo de dos l√≠neas de tiempo: desde su nacimiento hasta el diagn√≥stico y desde el diagn√≥stico hasta la muerte.

En su mejor expresi√≥n, la pel√≠cula demuestra algo mejor descrito por F. Scott Fitzgerald: ¬ęHay [is] no hay diferencia entre los hombres, en inteligencia o raza, tan profunda como la diferencia entre los enfermos y los buenos. con su yo discapacitado actual, y por las im√°genes de √©l muriendo en su silla mientras su hijo juega a sus pies, riendo y sonriendo y desgarr√°ndose inconsciente.

La demostraci√≥n m√°s perfecta de la distancia entre los sanos y los enfermos cr√≥nicos se puede encontrar en una peque√Īa escena que directores menos inteligentes que Emma Davie y Morag McKinnon podr√≠an haber cortado de la pel√≠cula. En √©l, Platt le explica a su esposa que le gustar√≠a poder levantarse, entrar en su jard√≠n y cortar dos ramas de un √°rbol en particular. La raz√≥n, dice, es que desde donde se sienta, las ramas se hunden asim√©tricamente en la esquina del cielo, que de otro modo estar√≠a despejado, que puede ver a trav√©s de una ventana cuadrada. Incluso su esposa, que lo conoce tan bien que puede decir lo que necesita con los m√°s sutiles destellos en su rostro, est√° desconcertada por esta afirmaci√≥n. Sospecho que los espectadores sanos tambi√©n estar√°n desconcertados. Solo aquellos de nosotros que hemos pasado gran parte de nuestra vida parados, mirando el mismo papel tapiz o el mismo horizonte, podemos entender lo irritantes que deben ser estas dos ramas.

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