Rese√Īa y resumen de la pel√≠cula Francofonia (2016)

Si solo observa a las masas de turistas pasear bajo la pir√°mide gigante de vidrio que se encuentra sobre el centro del Louvre, la mayor√≠a de la cual apunta hacia la Mona Lisa, olvidar√° que el Louvre fue una vez un palacio, construido para ser una fortaleza en finales del siglo XII. En un caracter√≠stico truco de c√°mara, en un momento Sokurov nos coloca en una torre sobre el museo y hace una rotaci√≥n completa, borrando el presente y d√°ndonos el pasado lejano: bosques, √°rboles, algunos edificios rudimentarios. Finalmente, vemos que el palacio surge y cambia de forma en sus frecuentes alteraciones, dando paso finalmente a la corte y el palacio m√°s familiares. Sokurov es el narrador de la pel√≠cula (principalmente en ruso), pero para acompa√Īarnos por los pasillos del museo vac√≠o, convoca a dos fantasmas: el c√≥mic Napole√≥n Bonaparte de Vincent Nemeth (bajo cuyo reinado creci√≥ considerablemente la colecci√≥n del Louvre), quien declara ‚Äú¬°Soy yo!‚ÄĚ Para nosotros, sea cual sea el cuadro que designe; y Marianne de Joanna Korthals Altes, s√≠mbolo de la Rep√ļblica Francesa, vestida con un quit√≥n griego y un gorro frigio rojo, que susurra ‚Äú¬°Libertad! ¬°Fraternidad! ¬°Igualdad!‚ÄĚ Mientras se desliza. por los pasillos.

Sokoruv gira la pel√≠cula en torno al per√≠odo de peligro m√°s reciente del Louvre, la ocupaci√≥n nazi de 1940-1944. Pero nada sali√≥ seg√ļn lo planeado. Par√≠s no fue bombardeada. El Louvre, de hecho, se conserv√≥. Parece que al menos parte de la raz√≥n es la improbable asociaci√≥n que se cre√≥ entre Jacques Jaujard (interpretado en la pel√≠cula por Louis-Do de Lencquesaing), director del Louvre y todos los museos nacionales, y el oficial conde alem√°n Franziskus Wolff- Metternich (Benjamin Utzerath). Los dos hombres ten√≠an casi la misma edad y, como en ‚ÄúFrancofonie‚ÄĚ, trabajaron juntos para que los tesoros fueran tratados con respeto. un bombardero, en lo que debe ser un momento imaginario, sobrevolando el Cour Marly.

Certes, la pr√©servation de l’art √©tait en partie un jeu de pouvoir, une d√©monstration gratuite de bienveillance d’une force d’occupation, m√™me si elle √©tait men√©e par un homme qui semble avoir √©t√© exceptionnellement sensible √† l’esth√©tique et √† l ‘historia. Pero incluso con los esfuerzos de Jaujard y Wolff-Metternich, se ha perdido parte del arte. Llevando arte precioso como carga, algunos barcos se hundieron hasta el fondo de sus rutas comerciales. Sokurov utiliza este hecho para exprimir el libro de la pel√≠cula, ya que su inter√©s central no son los eventos principales de la historia, sino los humanos adjuntos a ellos, dada una cierta medida de inmortalidad en los rostros de las pinturas, esculturas y fotograf√≠as: el ‘stock humano de Europa’, como √©l dice. ¬ę¬ŅQu√© habr√≠a pasado con la historia de Europa si el retrato no hubiera aparecido? muerto, no solo de Europa sino tambi√©n de otras civilizaciones (aparece la Victoria alada griega de Samotracia del siglo II, recientemente restaurada, que carece de cabeza pero que sin embargo proyecta una gran presencia).

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