Reseña y resumen de la película Grand Illusion (1937)

Mientras tanto, el negativo original fue capturado por los rusos mientras ocupaban BerlĂ­n y enviado a archivos en MoscĂș. A mediados de la dĂ©cada de 1960, escribiĂł Klawens, un archivo cinematogrĂĄfico ruso y otro en Toulouse, Francia, intercambiaron copias, incluida la invaluable «Grand Illusion». Pero como existĂ­an muchas copias de la pelĂ­cula y nadie creĂ­a que el negativo original hubiera sobrevivido, el negativo esperĂł 30 años antes de ser identificado como un tesoro. es la mejor vista desde que se estrenĂł la pelĂ­cula. Y los nuevos subtĂ­tulos de Lenny Borger han mejorado mucho: «mĂĄs limpios y nĂ­tidos», dice el crĂ­tico Stanley Kauffmann.

Esta impresión parece una película nueva. Aquí hay una impresión nítida que subraya el estilo visual de Renoir, su dominio de una cåmara en movimiento sutil que le permitió filmar pasajes largos sin cortar. En las pinturas de su padre, Auguste Renoir, nuestra mirada se guía suavemente a través de la composición. En las películas del hijo, hay un placer silencioso; la cåmara no apunta ni se entromete, sino que se desliza.

En la inauguraciĂłn de «Grande Illusion», nos encontramos con von Rauffenstein en el comedor de oficiales alemanes. DespuĂ©s de haber abatido a dos aviadores franceses, da Ăłrdenes: “Si son oficiales, invĂ­talos a almorzar. Luego, MarĂ©chal y de Boieldieu son enviados a un campo de prisioneros de guerra, donde conocen a Rosenthal, ya prisionero, y se benefician de las cajas de comida que le envĂ­a su familia; a menudo comen mejor que sus captores. AquĂ­ estĂĄn las imĂĄgenes del tĂșnel y la famosa escena del concurso de talentos, donde se hace un silencio absoluto cuando consideran a un hombre disfrazado de mujer, ya que ha pasado tanto tiempo desde que vieron uno real.

El tĂșnel se detuvo cuando todos los prisioneros fueron trasladados. Han pasado algunos años, y ahora los tres personajes principales han sido enviados a Wintersborn, una fortaleza con muros altos e intransitables. DespuĂ©s de una lesiĂłn en la espalda que terminĂł con sus dĂ­as de vuelo, von Rauffenstein se ofreciĂł como voluntario para ser oficial al mando aquĂ­ para permanecer en servicio. Es estricto pero justo, siempre engañado por las nociones de lealtad de clase.

En estas escenas, von Stroheim deja una impresiĂłn indeleble, como un hombre engañado por nociones romĂĄnticas de caballerosidad y amistad. Es una actuaciĂłn conmovedora, una colaboraciĂłn entre el gran director silencioso y Renoir, quien luego se afirma como un maestro del sonido. La actuaciĂłn es incluso mejor de lo que parece: el pĂșblico asume que Erich von Stroheim era alemĂĄn, pero un misterio oculta sus orĂ­genes. Nacido en Viena en 1885, en 1914 trabajĂł con DW Griffith en Hollywood, pero ÂżcuĂĄndo emigrĂł a Estados Unidos (y agregĂł el «von» a su nombre)? Renoir escribe en sus memorias: “Stroheim apenas hablaba alemĂĄn. DebĂ­a estudiar sus versos como un colegial que aprende un idioma extranjero.

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