Reseña y resumen de la película H. (2016)

La secuencia de apertura informa a los espectadores desde el principio sobre algunos de los temas de la pelĂ­cula. La cĂĄmara se acerca a la concepciĂłn de muñecos bebĂ©s en una cinta de correr, observando cada pestaña y extremidades cuidadosamente enhebradas en su lugar. Es un poco molesto, pero no mĂĄs que ver a la anciana Helen levantarse obedientemente a todas horas de la noche para alimentar a su bebĂ©, o a la joven Helen alcanzando instintivamente su Ăștero de manera obsesiva. Hay un fuerte sentimiento de ansiedad en torno a la maternidad en esta pelĂ­cula; la forma en que cada mujer reacciona puede fascinar y alienar al espectador.

A veces, «H.» empuja a demostrar sus habilidades experimentales como conceptos profundos. Si aĂșn no has adivinado de dĂłnde vino el asentimiento de Helen of Troy, «H.» juega abiertamente con aspectos de la epopeya griega. Hay un patrĂłn de semental negro galopando en la pelĂ­cula. Se le ve tres veces en la pelĂ­cula: dos veces como un animal visto por cada compañero masculino y una vez como un hombre disfrazado de caballo (los dioses griegos a veces se convertĂ­an en animales o mortales por diversas razones). QuizĂĄs fue el caballo de Troya lo que puso patas arriba la vida de estas parejas. AĂșn asĂ­, el fuerte simbolismo puede obstaculizar lo que la pelĂ­cula tiene que decir sobre sus relaciones centrales.

También hay una cabeza griega que reaparece flotando en el río Hudson. No sabemos mucho al respecto, por qué flota en el Hudson o qué tiene que ver con cualquiera de las dos. Es solo otra cosa extraña escondida en una serie de problemas de relaciones mundanas y eventos celestiales extraordinarios. La cabeza flotante es quizås una de las imågenes mås impactantes de una película que ya tiene mucho estilo, con una esfinge apåtica que nos dice nada mås y nada menos de lo que nosotros mismos inventamos.

«H.» Puede parecer extravagante pero no en todas las escenas, obtuso pero no totalmente incomprensible. Es una película enigmåtica, llena de historias y conflictos, pero lo suficientemente espaciosa para que nuestros pensamientos llenen el espacio no reclamado. El equipo directivo Rania Attieh y Daniel García han creado algo especial, incluso si es un toque difícil de entender en una primera guardia. Los temas destinados a ser universales pueden resultar alienantes al mismo tiempo.

«H.» no ve la paternidad de forma positiva, como lo demuestran los dos hombres que parecen dispuestos a dejar a los cuidadores con sus vidas. Asimismo, la maternidad se parece mås a una especie de enfermedad mental que a una etapa de la vida. Haz lo que quieras con eso y la cabeza griega flotante.

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