Reseña y resumen de la pelĂ­cula La Ășltima vĂ­ctima (2022)

Esta pelĂ­cula comienza con un hombre intimidante llamado Jake (Ralph Ineson) que ingresa a un restaurante andrajoso en Negacion, Nuevo MĂ©xico (poblaciĂłn 209, segĂșn un Ăștil crĂ©dito en pantalla). Hog Heaven BBQ es el sitio de la serie de asesinatos que dan inicio a la pelĂ­cula. Jake hace volar al tipo que vino a matar, luego le dispara al cocinero gruñón que exige que apague su cigarrillo. En buena medida, tambiĂ©n abre agujeros en uno de sus secuaces que inexplicablemente se ha vuelto contra Ă©l. Antes de que comience el juego de armas, Jake conversa con frases existencialistas falsas y sin sentido, diciĂ©ndole a su presa que nada realmente importa. Con su figura llamativa y su expresiĂłn inmutable, se supone que Jake evoca a Javier Bardem en «No Country for Old Men», pero ni siquiera da tanto miedo como Tom Hanks en «The Ladykillers».

Jake tambiĂ©n estĂĄ a cargo de la narraciĂłn sobreescrita de la pelĂ­cula. La voz profunda compulsivamente escuchable de Ineson estĂĄ llena de mĂĄs grava que seriedad, pero ni siquiera Morgan Freeman en su mejor momento podrĂ­a haber hecho que esto funcionara. “Todo lo que sĂ© es que la ignorancia es felicidad”, nos dice Jake, “justo hasta el momento en que el cuchillo se desliza por tu espalda”. MĂĄs tarde, lo escuchamos gruñir «una bala es muchĂ­simo mĂĄs barata que un abogado». AsĂ­ es un buen guiĂłn.

Pero yo divago. Cuando no estamos con Jake y los tontos secuaces que recluta para ayudarlo a esconder los cuerpos salpicados en Hog ​​Heaven, pasamos tiempo con el sheriff Hickey (Ron Perlman) y su nerd compinche, la ayudante Mindy Gaboon (Camille Legg). EstĂĄn a cargo de averiguar quĂ© pasĂł y quiĂ©n fue. Un pulgar cercenado es su Ășnica pista. Perlman, cuya voz profunda es tan retumbante como la de Ineson, tambiĂ©n es traicionado por la mala escritura. Intencionalmente pronuncia mal el nombre de su asistente (Ă©l la llama «bendiciĂłn gay») y cuenta historias serpenteantes que hacen poco para avanzar en la trama. Esta pelĂ­cula dura 111 minutos, pero se siente aĂșn mĂĄs larga cuando se trata de esta extraña pareja. Un giro de la trama repentino y brutalmente violento al final de la pelĂ­cula hace poco para que cualquiera de estos personajes sea visible.

Curiosamente, la trama mĂĄs absurda de “La Ășltima vĂ­ctima” es la que funciona. Por lo menos, proporciona un nivel de emociĂłn gonzo que hace que uno desee que los cineastas hayan desechado todo lo demĂĄs. Susan (Ali Larter) y su esposo se topan accidentalmente con Jake y su equipo que se deshacen de los cuerpos en una reserva natural abandonada. Fue idea de su esposo hacer este atajo en el camino a su nuevo trabajo en la universidad, y lo paga con la voladura de los sesos. Susan es testigo del asesinato de Jake y sale corriendo a la naturaleza. La persiguen durante varios dĂ­as, usando su ingenio para sobrevivir. De vez en cuando, la acompañan canciones tonalmente inapropiadas en la banda sonora que dejan al espectador preguntĂĄndose si el departamento de mĂșsica de la pelĂ­cula les estĂĄ haciendo una broma.

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