Reseña y resumen de la pelĂ­cula L’Est (2021)

«El Este» estå esencialmente dividido en dos mitades, y ninguna es mås esclarecedora que la otra. En primer lugar, Johan Jr. lucha por encontrar satisfacción y placer como soldado. Como era de esperar, estå frustrado con este objetivo, rodeado de colegas obviamente fanåticos y nativos temerosos. Después de una cita prolongada y frustrante con la prostituta local Gita (Denise Aznam), Johan se enamora del equipo fascista de Raymond. Este es el doble viaje autoflagelante de Johan Jr. hacia la libertad (para él mismo); es lo suficientemente sensacional como para ser desagradable, pero nunca realmente reflexivo o particularmente profundo.

El guionista / director Jim Taihuttu y el coguionista Mustafa Duygulu imaginan el perĂ­odo de servicio de Johan Jr. como un descenso convencional a un infierno muy machista. Su versiĂłn de Johan Jr., que, por cierto, estĂĄ basada en una persona real, no es deseada en casa, como se ve en una escena en los PaĂ­ses Bajos donde Johan Jr. suplica (sin Ă©xito) por su antiguo trabajo de oficina, el perdiĂł cuando se fue a Indonesia.

Johan Jr. tambiĂ©n estĂĄ rodeado de holandeses que no solo no respetan a los indonesios como personas – «Jungle Bunny» es uno de los pocos insultos utilizados por los personajes secundarios de la pelĂ­cula – sino que tampoco creen que los indonesios puedan gobernarse a sĂ­ mismos. Un oficial holandĂ©s observa que: “Estamos luchando contra los campesinos con espadas y lanzas. La idea de que estos campesinos pudieran gobernar su propio paĂ­s es lo Ășnico que podemos matar. »

MĂĄs tarde, Johan Jr. es seducido por tĂĄcticas terroristas de asesinato y tortura – «la Ășnica manera de destruir el terror es con mĂĄs terror» – y luego inevitablemente se desilusiona una vez que queda claro que sus acciones tienen consecuencias negativas (para los indĂ­genas indonesios): “ A la gente de aquĂ­ realmente no le gustan los cristianos. VendrĂĄn a por nosotros cuando te hayas ido. De esta manera, la historia de Johan Jr. se reinventa como una alegorĂ­a poscolonial ordenada y fĂĄcil de descartar sobre un hombre icĂłnicamente tĂłxico que, al final de la pelĂ­cula, se da cuenta de que sus acciones ambiguamente motivadas son, de hecho, malas «: De todos modos, lo que estĂĄ sucediendo aquĂ­ no es para lo que me inscribĂ­ «.

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