Reseña y resumen de la película Little Man Tate (1991)

HabĂ­a aparecido en pelĂ­culas desde los 3 años, pero los niños actores son algo comĂșn y eso no es lo que la hizo especial. Lo impresionante fue lo inteligente, genial y observadora que era para su edad; cĂłmo hablaba de las motivaciones de sus personajes y los caprichos de sus directores.

La estaba entrevistando para «Freaky Friday» (1977) o una de esas otras películas de Disney que hizo. Me conoció en un restaurante de comida saludable en Sunset Boulevard, sin publicista a cuestas, y pidió algo con muchos brotes de alfalfa. La próxima vez que la vi, ya tenía 13 años y estaba traduciendo del francés al inglés y de regreso al Festival de Cine de Cannes, donde protagonizó «Taxi Driver». Menciono estas reuniones por una razón. Sentí en Jodie Foster una cualidad que también siento en Fred Tate: un cierto equilibrio, una cierta perspectiva sobre la extrañeza de la vida. A pesar de haber pasado 25 de sus 28 años en el mundo del espectåculo, Foster estå cuerda, concentrada y no estå impresionada con el brillo del mundo del espectåculo. Fred Tate es igual; mira las cosas con igual ojo, no es un neurótico, maneja una infancia en una montaña rusa sin volverse loco.

Y esa es una de las razones por las que «Little Man Tate» no es exactamente la película que esperabas. El niño genio (Adam Hann-Byrd) no es tratado como un truco, ni un artilugio lindo, sino como un ser humano en miniatura que saca lo peor y lo mejor de quienes lo rodean. Al comienzo de la película, sorprende a su madre, Dede (Foster), leyendo el fondo de su tazón de cereal cuando apenas es lo suficientemente alto para levantarlo. Pronto pintó, tocó el piano y llamó la atención de Jane Grierson (Dianne Wiest), una psicóloga infantil que dirige una escuela para niños superdotados.

Lo que Foster y su guionista, Scott Frank, saben sobre los niños superdotados es que no debemos olvidar que todavĂ­a son niños. Uno de mis personajes favoritos de la pelĂ­cula es un “mago matemĂĄtico” adolescente con una mente loca pero una personalidad desagradable, que usa una capa de mago en cualquier momento y lugar. Es duro con Fred cuando llega por primera vez a la escuela de Grierson, pero termina confiĂĄndome que no tiene amigos y que sin su cerebro, «yo serĂ­a sĂłlo otro gilipollas con una capa». Wiest interpreta al psicĂłlogo como alguien que sabe todo sobre los niños en teorĂ­a y nada en la prĂĄctica. Tiene una forma extrañamente formal de hablar con Fred, como si le estuviera dictando, y no tiene idea de lo que necesita un niño de su edad. Foster, como madre, puede que no sepa mucho sobre la teorĂ­a de los niños genios, pero sĂ­ conoce a su bebĂ© y lo protege ferozmente, y aunque las chispas se disparan entre las dos mujeres, en Ășltima instancia hay un acercamiento basado en su amor mutuo por Fred. .

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