Que de Series Peliculas Rese√Īa y resumen de la pel√≠cula Old Gringo (1989)

Rese√Īa y resumen de la pel√≠cula Old Gringo (1989)

Con solo una inclinación ligeramente diferente, este podría haber sido el esquema de la trama de una de esas novelas románticas de bolsillo: las que tienen las portadas que muestran a la heroína en primer plano, ojos saltones y senos jadeando, mientras que un joven moreno con un bigote la mira con lujuria. Pero no, esto es un asunto serio, y la película está basada en una novela del distinguido escritor Carlos Fuentes. Es fácil imaginar cómo la historia atrajo a los cineastas, pero pasan muy poco tiempo contándola y demasiado tiempo en escenas sin rumbo de sonido y furia.

El título proviene de la identidad del viejo gringo de la película, un americano envejecido (Gregory Peck) que camina sin miedo en medio de la batalla porque llegó a México en busca de la muerte.

El personaje de Fonda, Harriet Winslow, lo conoce poco después de llegar a México y gradualmente comienza a amar su aceptación estoica y su ingenio sardónico. No se da cuenta hasta el final de la película de que él es en realidad Ambrose Bierce, el autor estadounidense amargado y esquivo que murió en México en 1913 o 1914.

Es posible que el p√ļblico de esta pel√≠cula nunca se d√© cuenta de qui√©n es el gringo, porque me temo que Bierce es poco conocido por la mayor√≠a de los cin√©filos, y el gui√≥n es casi voluntario en su negativa a explicar qui√©n es el hombre o qu√© logr√≥. Dadas las circunstancias, Peck hace un trabajo varonil al investir la sombra de Bierce con car√°cter e idiosincrasia, aunque Peck, tan sencillo y leal, fue una decisi√≥n de reparto extra√Īa (veo a Bierce como alguien m√°s parecido a Harry Dean Stanton).

La mayor parte de la historia no gira en torno al viejo gringo sino a la joven gringa. Es sorprendente cuánto tiempo se adapta Winslow al hecho de que ya no vive en la casa claustrofóbica de su madre. Quizás una fuerte vena romántica todavía estaba presente en su personalidad; ella parece destinada a terminar en los brazos del apuesto joven revolucionario, el general Arroyo (Jimmy Smits), y se abrazan en las ruinas de una mansión que una vez ocuparon terratenientes que oprimían a los campesinos locales. Fonda se siente muy bien en el papel, pero curiosamente (desde que produjo la película) su personaje no tiene mucho que decir, y muchas de sus líneas vienen en forma de narración literaria arqueada y consciente de sí misma.

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