Reseña y resumen de la película Red Road (2007)

Desde la primera escena, puedes sentir una tensión ambivalente entre Jackie y la gente en sus pantallas. No puede evitar simpatizar con la joven con sobrepeso que trabaja como portera nocturna, se pone los auriculares y baila en su reproductor MP3 en un edificio de oficinas vacío. O el hombre que pasea a su viejo Bulldog Inglés enfermo. Pero Jackie se mantiene a distancia. No tienen idea de que ella está mirando.

Inmediatamente sentimos que Jackie alberga una oscuridad y una desesperación que la aísla de todos. Utiliza la pared de video como un amortiguador entre ella y el mundo exterior, o entre ella y su propia vida. Hasta que ve a un hombre pelirrojo llamado Clyde (Tony Curran) y, febril y compulsivamente, entra en la pantalla y, por razones desconocidas, comienza a infiltrarse en su vida. Es un proceso insoportable, pero parece impulsada a seguir adelante, incluso cuando siente que no puede hacerlo.

“Red Road”, escrita y dirigida por Andrea Arnold, apenas contiene un rastro de exposición convencional al cine. Nadie le dice a nadie cosas que ya sabe solo para educar al público. Juntas lo que ves, como lo hace Jackie, mirando sus pequeñas pantallas de video abstractas, preguntándote qué significa todo esto. La vida de Jackie y el espacio de la pantalla a su alrededor están compartimentados; los fotogramas dentro de los fotogramas separan visualmente las vidas entre sí. Pero hay puntos para conectar. El misterio se profundiza y la aprehensión crece hasta que algo, o alguien, se derrumba.

«Red Road» parece un descenso a los infiernos. Fuera del propio orden geométrico del estudio City Eye Control, el paisaje de finales del invierno y principios de la primavera de Glasgow se asemeja a un páramo postapocalíptico, lleno de basura (humana y no humana) y restos de civilización, como las secuelas de una terrible tormenta. .

Pero tal vez, solo tal vez, también es una crónica del surgimiento instintivo e imprevisto de una mujer de su infierno personal, un lugar interior tan oscuro y frío que es como un agujero negro, el aspirante dentro de sí misma. Cuando un toque de cielo azul golpea la pantalla en el acto final, es impactante y purificador.

Deja un comentario