Reseña y resumen de la película Séraphine (2009)

«Séraphine» llega de Francia como la película mås premiada del año, ganadora de siete César de la Academia Francesa, incluida la de mejor película y mejor actriz. La actriz es Yolande Moreau, que combina, como hacen algunos, un rostro corriente con momentos de belleza. Fíjate en su fugaz sonrisita de complicidad mientras roba el combustible de las velas frente a la Virgen. Moreau encarna a Séraphine como un corcel recto, un poco encorvado, siempre caminando con energía, sumergiéndose en el trabajo, sin decir mucho, tímida, pero quién es ella. Su postura física nos dice lo que necesitamos saber sobre su estado mental.

Su vida cambia para siempre cuando Wilhelm Uhde (Ulrich Tukur) llega como huésped a la casa donde trabaja; proporciona un entorno bucólico en Senlis, su ciudad natal cerca de Chantilly, y encuentra que Uhde necesita alivio para el estrés. Es un célebre crítico de arte alemån y galerista parisino, ya célebre como uno de los primeros campeones de Picasso y Braque; descubrió a Rousseau. Ve uno de los pequeños cuadros de manzanas de Séraphine, pide ver mås, estå convencido de que es un genio primitivo. (En la película, parece que vemos sus pinturas reales).

Séraphine lo observa todo, se preocupa por Uhde, ve que estå triste, le ofrece un poco de «power wine» de su casa, le dice que cuando estå triste, camina por el bosque y toca los årboles. Incluso vemos a Séraphine subiendo uno, alrededor de cincuenta, para la vista.

Vive en una amarga miseria, perseguida por su casera, lavando la ropa por unos francos, repartiendo sus monedas en la tienda de la esquina para comprar lienzos y cuadros que ella misma no puede mezclar. Uhde admira su trabajo, que no puede creer, le da dinero, le hace promesas y luego desaparece: alemån, huye de Francia al comienzo de la Primera Guerra Mundial. Diez años después de la guerra, él y su hermana regresaron a Senlis. Asume que Seraphine estå muerta. Durante una exposición en el ayuntamiento de artistas locales, vio una obra inconfundiblemente suya, pero mås grande y mås completa. Estå abrumado, como lo estarían muchos otros.

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