Que de Series Peliculas Reseña y resumen de la película Sling Blade (1996)

Reseña y resumen de la película Sling Blade (1996)

Si «Forrest Gump» hubiera sido escrito por William Faulkner, el resultado podrĂ­a haber sido algo asĂ­ como «Sling Blade». La pelĂ­cula es una obra de gran originalidad y fascinaciĂłn de Billy Bob Thornton, quien escribiĂł, dirigiĂł e interpretĂł a Karl Childers. Dice que el personaje “se le acercó” una mañana mientras se afeitaba, y empezĂł a hablar solo en el espejo, con la voz de Karl.

Thornton es un ex mĂșsico country convertido en guionista (escribiĂł las notables “One False Move” y “A Family Thing”). Encarna a Karl como un hombre de inteligencia limitada pero de gran seriedad, que razona lo mejor que puede y siente profundamente. Hay dolor, humor, ironĂ­a y gentileza en el personaje, y una voz y modales tan distintivos, este es el personaje de pelĂ­cula mĂĄs memorable que he visto en mucho tiempo. Uh, eh. Y la forma en que se desarrolla la historia de su libertad tiene una fascinaciĂłn terrible: podemos adivinar a dĂłnde pueden conducir los eventos y podemos ver cĂłmo no se pueden cambiar.

Al salir de la cårcel, Karl se siente mås o menos incómodo. Puede arreglar casi cualquier cosa y consigue un trabajo como mecånico de garaje. Conoce y se hace amigo de un joven llamado Frank (Lucas Black), e inmediatamente siente que el niño tiene la mente herida. Conoce a la madre del niño, Linda (Natalie Canerday), que tiene buen corazón y se ofrece a dejar que Karl viva con ellos, en cuartos en el garaje. Karl pronto comprende la mirada de dolor en los ojos de Frank, cuando conoce al novio de Linda Doyle (cantante de country Dwight Yoakam), quien disfruta relajarse en la sala de estar, beber una cerveza de cuello largo tras otra y elevarse sobre la percha. opiniones. Sus críticas al niño son particularmente crueles.

Karl mira, escucha y piensa. Hay otro personaje clave en la historia: el jefe de Linda, Vaughan (John Ritter), un hombre gay que acepta su sexualidad pero de alguna manera parece disculparse por ello, y que también es el mejor amigo de Linda. Es difícil entender por qué Linda se queda con el venenoso Doyle; tal vez sea una versión del síndrome de la mujer maltratada y no se imagina irse. Solo Vaughan y su hijo hacen que la vida sea soportable.

Karl se instala en la casa y comienza a saborear el sabor de la libertad. No estĂĄ muy seguro de cĂłmo funciona algĂșn aspecto del mundo y se para frente a una puerta durante horas antes de pensar en llamar. Arregla todo lo que tiene en sus manos, hace nuevos amigos, y en una gran aventura, pide y come papas fritas por primera vez, y su deleite, escondido detrĂĄs de su habitual aire ĂĄspero, es ilimitado. (“Creo que me gustarĂ­a que algunas fueran patatas fritas, eh, eh”). Estos personajes cobran vida con una fuerza deslumbrante. Vemos la vida de Linda desde fuera, a travĂ©s de los ojos de Karl, que la ven de una forma muy literal y tratan de darle sentido. Y lo vemos desde adentro, a travĂ©s de los ojos de Vaughan, el homosexual, que como Karl es solo un testigo, pero siente dolor. Uno de los muchos placeres de la pelĂ­cula es la interpretaciĂłn de Ritter como Vaughan; el personaje tiene una complejidad y una sensibilidad que parecen salir directamente de su tiempo y de su pequeño pueblo.

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