Reseña y resumen de la película Soul (2020)

Dicho esto, hay un ingenioso giro cĂłmico en el punto medio de la pelĂ­cula que da vida a «Soul» justo cuando estaba empezando a andar por ahĂ­, y es mejor no arruinarlo aquĂ­ (aunque los trailers y comerciales que ya he hecho) . Baste decir que el 22 acaba encontrando su chispa, aunque se requiera mucho esfuerzo y mĂĄs de un loco percance para llegar allĂ­; y que Joe vuelve a examinar sus años en la tierra como un gran pero amable maestro y los encuentra insuficientes. No hizo tantos amigos como deberĂ­a y temiĂł haber cambiado su sueño de la infancia de convertirse en un artista de jazz profesional por una vida mĂĄs ordinaria. (La madre de Joe, interpretada por Phylicia Rashad, no apoya su mĂșsica). La desventaja es que esto convierte a «Soul» en otra serie de pelĂ­culas animadas (incluidas «La princesa y el sapo» y «Les espĂ­as disfrazadas») en la que El raro personaje principal negro se transforma en otra cosa durante la mayor parte de la duraciĂłn de una pelĂ­cula.

ÂżEs esta la primera pelĂ­cula sobre la crisis de la mediana edad lanzada por Pixar? QuizĂĄs, aunque Woody en las pelĂ­culas de «Toy Story» tambiĂ©n parece tener un toque de esta aflicciĂłn. La pelĂ­cula es un poco desordenada y desorganizada con su mitologĂ­a / reglas, algo en lo que Pixar es generalmente meticuloso, hasta el punto de ser obsesivo. No estoy convencido de que eso agregue mucho al gran esquema a medida que avanza la racha final. El mensaje de la pelĂ­cula se podrĂ­a resumir de la siguiente manera: «No te preocupes tanto por la ambiciĂłn que te olvides de detenerte y oler las flores». Una tarjeta de cumpleaños podrĂ­a habĂ©rtelo dicho. Y algunos chistes son un poco DreamWorksy, como el momento en que un alma perdida regresa a la tierra y se da cuenta de que ha perdido por completo su vida trabajando en un fondo de cobertura; una despiadada megacorporaciĂłn internacional como Disney, que encerrĂł la mayor parte de su repertorio de 20th Century Fox en una «caja fuerte» el año pasado para que la gente alquilara o comprara nuevos productos de Disney, y que una vez demandĂł a las guarderĂ­as por poner sus figuras en murales sin permiso – no tiene que sermonear a nadie sobre la vacuidad moral del materialismo.

Y, sin embargo, dejando a un lado «Cars» y sus diversos derivados, Pixar nunca ha lanzado una mala pelĂ­cula en exceso. Y este es bueno: agradable e inteligente, con un corazĂłn generoso, una actuaciĂłn de voz comprometida y algunas de las imĂĄgenes mĂĄs extravagantes en la historia de Pixar (incluido un barco pirata fantasmal, rosado y terrenal propiedad de un «mĂ­stico sin fronteras», con velas sumergidas, un sĂ­mbolo ancla de la paz y «Subterranean Homesick Blues» de Bob Dylan en un bucle continuo). La compañía ha estado inmersa en el centro de la cultura popular durante dĂ©cadas, con su reputaciĂłn reforzada por caracterĂ­sticas de animaciĂłn que combinan diseño y grĂĄficos innovadores, comedia fĂ­sica y verbal vĂ­vida, acciĂłn impecablemente escenificada y una sensibilidad que uno de mis viejos libros de texto de cine universitario llamaba «sprezzatura»: descrita en El libro del cortesano de Baldassare Castiglione en 1528 como «…» En otras palabras, Pixar hace que todo parezca fĂĄcil, incluso cuando cientos de personas trabajaron en el proyecto el tiempo suficiente para garantizar una secciĂłn de «bebĂ©s de producciĂłn» de los crĂ©ditos finales.

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